Dadoman esta leyendo ALFABETO DEL CRIMEN  

Base espacial Duelator Re

Juego entre dos participantes, cada uno tendrá una tirada, asi hasta cuatro, dos por participante. Importante, seguir las pautas marcadas, el Administrador dará la salida.

Base espacial Duelator Re

Notapor elguhily el Jue Feb 25, 2010 14:03

Esta es mi propuesta, para todo el que quiera participar:

1. Duelator Re: Base espacial situada en la órbita de la Tierra, en el siglo XXIII. Allí viven miles de seres humanos.
2. Recogiendo las propuestas de los duelos (a ser posible, poned enlace y referencia a los mismos), se escribirán historias situadas en esta base espacial. Así iremos construyendo Duelator Re.
3. Los mismos personajes pueden aparecer en diferentes relatos.
4. Las historias se pueden entremezclar, complementándose. Pero no es obligatorio.
elguhily
Sabe de lo que habla
Sabe de lo que habla
 
Mensajes: 111
Registrado: Mié Nov 18, 2009 11:49

Asesinato en Duelator Re

Notapor elguhily el Jue Feb 25, 2010 14:08

Del Duelo entre Caronte y Don Mendo, primer asalto.
viewtopic.php?f=54&t=6191

Asesinato en Duelator Re

Caronmendo cogió el interfono, pulsó tres teclas y, apoyando la cabeza contra la pared, empezó la despedida:
-Hola querida, soy yo. Lo he intentado. Te prometo que lo he intentado, he luchado con todas mis fuerzas, pero…
-Caron… ¡Qué ocurre! ¿Me llamas desde el trabajo?
-Quiero que sepas que no me arrepiento de ningún segundo de los que he pasado contigo. ¿Por qué una mujer como tú aceptó casarse con alguien como yo? Bueno, no importa. Sólo te puedo dar las gracias…
-¡Caron, qué sucede!
-Dile a la pequeña Angyolan que su papá siempre la quiso muchísimo… Y a Juliaecre que me perdone por no haber sido un buen padre…
-Me estás asustando. Dime dónde te encuentras…
-Estoy en mi trabajo… en la sala del reactor siete.
-Pero en las salas de los reactores no se puede entrar…
-Sí, cuando están apagados sí.
-Entonces, ¿por qué te pones tan existencial? Te conozco, dime ¿qué está ocurriendo?
-Cuando llegué a esta estación era tan sólo un adolescente ignorante. Quince años más tarde soy el que mejor conoce el funcionamiento de los diez reactores que alimentan de energía la Duelator Re, he tenido buenos amigos, he estado casado con la mejor mujer del mundo, que me ha dado dos hijos y que dentro de poco parirá el tercero… La verdad es que, aunque corta, mi vida ha sido plena… No puedo pedir más… Ten cuidado con el presidente de Babel tres, Doncarlje… Empieza a ser insoportable este calor…
-¿Calor?

La mujer recordó entonces que a las salas de los reactores no se podía entrar porque cuando estos se ponían en marcha iban subiendo la temperatura de la estancia hasta llegar a los trescientos grados centígrados. Le dio un vuelco al corazón.
–Deja el teléfono. ¡Deja el teléfono! ¡Sal de ahí! ¡Caron!
-¡Quiero vivir! Pensaba que estaba preparado, pero no. No lo estoy. ¡No lo estoy! ¡Quiero vivir! ¡Anylon!, amada, quiero vivir… ¡Ayuda…! Ayúdame… Yo… yo quiero… Quiero… ¡Ahh! ¡Por…! ¡Qui…!
-¡Caron…! ¡Caron!
elguhily
Sabe de lo que habla
Sabe de lo que habla
 
Mensajes: 111
Registrado: Mié Nov 18, 2009 11:49

El monstruo

Notapor elguhily el Jue Mar 04, 2010 14:51

Del duelo Androlink - El Gavitero
viewtopic.php?f=54&t=3902

El monstruo

Un hombre de escasa estatura, joven y delgado, iba explicándole a Doncarlje una serie de acontecimientos recientes. Doncarlje se atusaba el bigote, avanzando a grandes zancadas, mientras el otro intentaba mantener el paso.

-No me interesan los detalles. Sólo dos cosas son importantes: Que nadie os haya visto, ni a vosotros ni a él… y que él siga vivo. ¿Se cumplen esos dos requisitos?

-Sí señor. Hemos… uff, hemos logrado encerrarle en uno de los camarotes… es ahí detrás, señor…

Llegaron a un punto en el que el pasillo se dividía. Ellos doblaron hacia la izquierda.

Junto a la primera compuerta se encontraban otros dos hombres, mirando al interior por el ventanuco. Se trataba de dos muchachos atléticos, vigorosos. Aún sostenían sus pistolas y mantenían la musculatura en tensión. Al percatarse de la presencia de Doncarlje se apartaron.

-Le hemos encerrado ahí, señor. Su fuerza es descomunal. Menos mal que desalojó este ala, porque no para de golpear y hacer ruidos… ¿Qué hacemos ahora?

-Mantenerlo aislado, hasta que las fuerzas le empiecen a fallar. Además, nos servirá para tomar nota de su resistencia… Tenemos que estudiar todos los datos posibles.

Doncarlje se asomó y vio a la criatura, un ser de dos metros y medio de altura, con una cabeza y unos hombros desproporcionadamente grandes. Sólo los ojos conservaban un poco de su antigua humanidad.

-No puedo entender qué salió mal – murmuró el bigotudo. – ¿Qué está haciendo?

El monstruo de dentro del camarote había dejado de golpear y ahora, puesto de rodillas, rebuscaba en un arcón. De cuando en cuando encontraba algún objeto que llamaba su atención, lo miraba, gesticulaba y lo desechaba. Hasta que encontró un bastón, se incorporó y se acercó a la puerta. Al ver que por el ventanuco asomaba la cabeza de Doncarlje se sonrió, desprendiendo ira de sus pupilas.

-¿Qué estará pensando?

Ocurrió como un relámpago: El monstruo golpeó el cristal con el bastón, imprimiendo tanta fuerza que lo atravesó, y aún le quedó tiempo para enganchar del cuello a Doncarlje y tirar hacia adentro. El hombre tenía la cabeza en el interior del ventanuco, y por más que forcejeaba para soltarse, el monstruo no cedía.

-Dile a tus secuaces que abran, o te estrangulo aquí mismo.

-Haced lo que dice, haced lo que dice…

Los hombres abrieron la puerta.

Cuando el monstruo se vio libre, soltó a su presa. Doncarlje cayó sobre su trasero. Todos estaban pendientes de su jefe. El monstruo, mientras tanto, corría por el pasillo.

-¿Qué hacéis quietos? ¡Disparadle!

-Pero usted nos dijo…

-¡Lo que digo ahora es que le matéis! – incorporándose enérgicamente, le quitó el arma a uno de sus subordinados y se lanzó a la caza de la criatura.

La persecución duró unos minutos. El monstruo corría un rato y se escondía en algún recoveco. Luego volvía a correr y se volvía a esconder. Pero le resultaba imposible despistar al perseguidor, porque sus pies emitían demasiado ruido. Las tres toneladas de peso le hacían golpear el suelo más que pisarlo. Además, el suelo consistía fundamentalmente en rendijas metálicas que reverberaban generosamente. Y Doncarlje se guiaba por el sonido de los golpes. Hasta que llegó el momento en que vio al monstruo corriendo al fondo de un pasadizo y disparó… Un montón de sangre se esparció en derredor y el cuerpo cayó inerte.

Doncarlje se acercó al cadáver murmurando.

-Y yo que no tenía intención de matarte… Ahora tendré que empezar de nuevo… Maldita bestia de carga…

El cuerpo yacía donde el pasillo se doblaba hacía la derecha. Del otro lado había un hombre inmóvil, pálido. Cuando Doncarlje se acercó y le descubrió, lamentó su suerte.

-¿Qué es esta cosa…? ¿Qué…? – decía aquel.

-Se trata de un asunto oficial. Es máximo secreto – reaccionó Doncarlje.

-Usted es… El gestor de la sección 3S. ¿Qué quiere decir con secreto? Los asuntos oficiales en Duelator Re han de ser públicos. Es nuestro mayor garante de democracia… ¿Qué demonios es esa cosa?

-Ya comentaremos esto a su debido tiempo. Se lo aseguro. Pero por ahora debe guardarse en silencio… Por cierto, ¿qué hace usted aquí? Esta zona ha sido desalojada.

-Trabajo en el mantenimiento de los reactores… Me, me llamo Caronmendo… Me dirigía a… ¿Quiénes son ellos?

Los secuaces habían llegado al trote.

-Mis ayudantes. Le aseguro que todo esto se explicará a su debido tiempo…

-Pero, ¿qué es esa cosa?

-Mire, tranquilícese, yo le prometo que todo será explicado a su debido tiempo. Usted siga con su vida, no comente esto, mejor, no piense en lo que ha visto… Confíe en mí. Será mejor para todos, se lo aseguro. Ya verá el alivio que siente cuando el asunto se haga público…

-Pero esta cosa de ahí…

-Le digo que no piense en ello… Chicos, limpiad esto. Yo acompañaré a…

-Caronmendo…

-Eso Caronmendo… ¿Cómo le llaman sus amigos? ¿Caron?

-Sí…

Doncarlje se alejaba con el testigo. Le había pasado el brazo por encima del hombro y le hablaba de manera amistosa…

Horas más tarde, en un despacho oficial, el hombre bajo y delgado preguntaba a su jefe:

-¿Qué haremos con el testigo? Usted le ha convencido de que guarde silencio… ¿pero qué ocurrirá cuando vea que los días pasan y el asunto no se hace público?

-Habrá que tomar medidas. Por ahora quiero conocer todo lo posible acerca de él. Sus rutinas, su forma de trabajar, su familia…
Ultima edición por elguhily el Mar Mar 23, 2010 11:26, editado 2 veces en total
elguhily
Sabe de lo que habla
Sabe de lo que habla
 
Mensajes: 111
Registrado: Mié Nov 18, 2009 11:49

El pequeño hombrecillo

Notapor elguhily el Jue Mar 18, 2010 13:45

Del duelo True & Fear - Soñadora
viewtopic.php?f=54&t=2282

El pequeño hombrecillo

La familia había decidido pasar el fin de semana en Marte así que, hechos los equipajes, montaron todos en la espacio-nave familiar.
-Repostaremos en la Duelator-Re – dijo el padre al partir.

Hubo un fallo en el analizador de rutas y se desviaron inoportunamente.

Llegaron dos horas más tarde de lo esperado y lo hicieron por un flanco poco habitual.

La parte superior de la Duelator-Re fue la primera en construirse. Desde ahí, la estación había ido creciendo hacia abajo. Con el paso de los años, los niveles superiores se fueron quedando abandonados, dado que los habitantes preferían las comodidades de las nuevas instalaciones, más modernas y prácticas.

Fue por esa zona por la que el vehículo familiar se encontró con la Duelator-Re.
-Esto parece abandonado… Deberíamos buscar por otro sitio…
-¡Mira! Allí parece haber algo.

Efectivamente, encontraron una plataforma de repostaje. La nave descendió y se situó junto al panel de recarga. Yui, la hija de trece años, pidió permiso para ir al lavabo. Los padres se lo dieron sin siquiera mirarla. Estaban demasiado ocupados: uno tratando de hacer funcionar el panel; el otro tratando de arreglar el analizador de rutas, para no volverse a perder.

Yui anduvo hasta llegar al promontorio metálico que se alzaba junto a la plataforma. Había una puerta oxidada que chirriaba al girar. Yui la empujó y entró. Lo del interior parecía un antiguo bar abandonado. Al fondo se veían dos puertas: la primera con un sencillo dibujo de una mujer y la otra con el de un hombre. Yui se dirigió a la de la mujer. Sorprendentemente, aunque vetusto, aquel lugar estaba limpio.

Cinco minutos después, la niña corrió en busca de sus padres… pero no los encontró. No había nadie en la plataforma. La nave se había marchado sin ella. Yui se sentó y esperó, mirando a las estrellas.

La zona superior de la Duelator-Re estaba protegida por una atmósfera artificial que era generada por misteriosos artefactos que, increíblemente, seguían funcionando a la perfección a pesar del paso de los años. Por eso Yui podía respirar como si estuviera en la Tierra.

El paisaje recordaba a un desierto. Al parecer, aquello debió ser un hermoso e ingente jardín. Los primeros habitantes de la Duelator-Re quisieron emular los bosques y la flora de la Tierra. Pero aquello resultó demasiado trabajoso. Poco a poco fueron dejando de cuidar el jardín que, siendo artificial, necesitaba de la mano humana para sobrevivir. Las plantas fueron desapareciendo progresivamente y en su lugar quedó aquel desierto de arena en el que, como vestigios vitales, se alzaban de cuando en cuando algunos árboles y flores.

Yui vio caer un lucero del cielo y estrellarse contra un punto remoto de aquel desierto. Sin pensárselo dos veces, se puso en marcha hacia el lugar.

Habían pasado dos horas de infatigable caminata cuando llegó a una especie de oasis. Se acercó a un árbol, se sentó y apoyó su espalda contra el tronco. Todo era silencio. ¿Cuánto tiempo más le llevaría alcanzar el lugar del meteoro? Los ojos se le cerraron y durmió un rato.

Cuando despertó encontró delante de sí a un hombrecillo de aspecto aniñado. El hombrecillo, que vestía raras vestiduras, la saludó amablemente.
-¿Cómo te llamas? – preguntó ella.
-Hombre – respondió él.
-Ya sé que eres un hombre, pero eso no es un nombre.
-Ah, ¿no? Y ¿qué es un nombre?
-Yo me llamo Yui. Sirve para distinguirme de las otras chicas.
-¿Qué otras chicas?
-Tú, ¿de dónde vienes?
-¿Yo? De un planeta llamado “Hogar”. ¿Y tú? ¿Eres de aquí?
-No. Esto es una estación espacial. No es realmente un planeta. Yo soy del planeta Tierra. Los de la Tierra construimos esta estación.
-¿Los de la Tierra? ¿Cuánta gente cabe en tu planeta?
-Cientos de miles de millones de personas.
-¿Tan grande es?
-Pues claro. ¿Cómo es tu planeta?
-Muy pequeñito en comparación.
-Y ¿cuánta gente hay?
-Estoy yo solo, pero podríamos caber tres o cuatro personas más, por lo menos.
-Por eso no tienes nombre: porque estás tú solo.
-Sí, eso me dijeron otros, como el Gigante de Hielo.
-¿Quién es el Gigante de Hielo?
-El Gigante de Hielo es un hombre muy grande, que nació en la Tierra. Pero no soportaba a la gente, así que se fue a un planeta lejano, para que nadie le encontrara.
-A veces, yo también quiero irme muy lejos.
-Y eso, ¿por qué?
-Pues porque a veces siento que me empiezo a convertir en una mujer adulta… y veo el mundo de los adultos y no quiero participar en él.
-Cuéntame, ¿cómo son los adultos en la Tierra?
-Son seres con problemas. Les gusta tener problemas para parecer más heroicos. Por ejemplo, mi padre me contó la historia de un hombre que se portó mal y le descubrieron. Entonces, le acusaron de portarse mal. Este hombre le preguntó a un amigo: “¿Crees que me he portado mal?” El otro le mintió: “Tú nunca te portas mal.” Pero el hombre se dio cuenta de que su amigo le mentía y se enfadó. Luego le preguntó a un segundo amigo. Este le dijo: “Claro que sí. Has sido avaricioso e inmoral” y el hombre también se enfadó.
-¿Y por qué se enfadó con el segundo amigo?
-Pues porque no quería que le dijeran la verdad.
-Y, entonces, ¿por qué se enfadó con el otro?
-Pues porque tampoco quería que le mintieran.
-¿Por eso no quieres convivir con los adultos?
-Por más cosas.
-Cuéntame.
-Los adultos nunca lloran.
-¿Son felices?
-No. Simplemente se han olvidado de llorar. A veces están tristes, pero nunca lloran. Y si les descubres llorando, te dicen que no es nada, que en realidad tienen un catarro o algo parecido. Yo creo que no les gusta que les consuelen.
-¿Y cómo es eso?
-Ay, pues no sé. Es que como quieren parecer siempre fuertes, indestructibles, yo creo que prefieren no llorar.
-Se parecen al Gigante de Hielo que conocí en mis viajes. El Gigante de Hielo me contó que cuando era niño tenía una pandilla de amigos pero, al crecer, dejaron de ser amigos. Se les hizo demasiado difícil. No se ayudaban unos a otros, porque cada uno tenía ya bastantes problemas, como para cargar con los del otro. Y sus amistades se rompieron para siempre. Yo le pregunté de dónde salían esos problemas y él me respondió que ser adulto era muy complicado.
-¿Conociste a más gente en tus viajes?
-A mucha. Casi todos terrícolas que huyeron de la Tierra. Recuerdo al Joven Melancólico, que me contó cómo él y su amada huyeron, porque en la Tierra había demasiadas cosas que amenazaban su amor. Y para poder proteger ese amor, se marcharon lejos… Llegaron a un lugar deshabitado y decidieron vivir allí. Pero tantos pensamientos y tanto esfuerzo dedicaban a resguardar su amor, que al final sólo sentían miedo y dejaron de amar. Entonces ella se marchó. Y el joven, cuando la hubo perdido, ya no tenía nada que temer. Esto le permitió volver a amar. Desde entonces la busca por el Universo.
-Que triste historia. Yo no quiero enamorarme y que ese amor no sea eterno. ¿Ves cómo los adultos ponen problemas donde no los hay?
-Aún así, yo quiero llegar a la Tierra y conocer a los adultos.
-¿Cómo es posible?
-Recuerdo que un día conocí a un anciano terrícola. Él también había huido, pero estaba arrepentido. Decía que tenía que haberse enfrentado a los problemas, en vez de huir. Que eso sólo generaba más y más problemas. Yo le pregunté que por qué no venía conmigo y él me respondió que ya era tarde, que estaba demasiado viejo. Cuando me iba a marchar, me dijo: “El gran problema de los adultos es que confundimos una cosa básica: Pensamos que “ser puro corazón” es “tener un corazón puro” y no es lo mismo. Por eso, cuando pasamos de niños a adultos, que es pasar de “ser puro corazón” a “ser corazón con razón”, creemos que tenemos que dejar de “tener un corazón puro”. Así, lo perdemos todo”. Y finalizó diciéndome: “Que tu corazón sea siempre puro”. Es por eso por lo que yo quiero conocer a los adultos y crecer.

Entonces Yui se arrojó a los brazos del muchacho y lloró.
elguhily
Sabe de lo que habla
Sabe de lo que habla
 
Mensajes: 111
Registrado: Mié Nov 18, 2009 11:49


Volver a EL DUELO

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados

Portal literario Foro de literatura Foro de CERTÁMENES Y CONCURSOS Foro de EL DUELO