Ni la más fría cerveza calma el calor que provoca cada una de nuestras miradas, en un bar oscuro y lleno de hadas. La silueta de su cuerpo convierte al gentío en figuras de cera para mis ojos...la conversación sube de tono...sus labios encuentran los míos y estremecen nuestros cuerpos deseosos ya de fusionarse...las caricias afloraban...mi mano se posa sobre sus muslos y siento la excitación que brota de su cuerpo. La hubiese poseído en ese mismo momento. Camino del refugio donde anidaremos nuestros anhelos, los silencios enmudecen ante los alaridos de nuestros encaprichados deseos.
El éxtasis para mis sentidos se desborda cuando ella se va despojando lentamente de unas prendas que pierden toda su hermosura al desprenderse de su cuerpo, para después posar ante mi y mi delirio, desnuda, sensual, bella, majestuosa…con el mar profundo y misterioso de fondo, tanto como sus ojos, tan intrigante como sus silencio, buscando fusionar mis dos pasiones, para así convertirse en… la sirena del mar de mis sensaciones. Tras sumergirme en el manantial de apetencias que provocan sus besos… accedo sumiso a lo más profundo de sus anhelos, recorriendo cada uno de los poros por los que brotan a diario la dulzura y sensibilidad de su alma. La oscuridad se enciende con un fuego que respira de una infinidad de deseos. Me recreo en el placer que supone sentir el tacto de ese tejido de seda que envuelve su ser, mientras vibro con cada uno de los gemidos que su alma pronuncia… con cada uno de los susurros que suscita con la mirada… con cada uno de los gestos que su delirio esboza.
Alcanzo el nirvana al poder desencadenar todos los instintos de mi esencia con esta criatura llegada del paraíso de mis más perturbados sueños; y anclado en lo mas recóndito de su ser, siento como sus manos recorren mi cuerpo pretendiendo desgarrar mi piel...como su cuerpo se agita con cada uno de mis espasmos…como mi alma pierde la conciencia al sentir el calor de sus entrañas. La necesidad de complacernos desata fantasías, entregándonos por completo al hechizo que provoca la mezcla de sentimientos, deseos y placer. Después del arrebato de lujuria…ella se deleita con la locura de haberme sentido convulsionar en lo mas profundo de su esencia… y yo con la demencia que me provoca el saberme poseído por la magia y el embrujo de su fascinante veneno….




