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abuelo
Moderadores: Yolanda, Colaboradores
abuelo
Los primeros recuerdos de mi abuelo, comienzan cuando yo tenía cuatro años, y llegamos a invadir su casa. El y mi abuela, nos recibieron con la alegría característica de las personas que no se imaginan lo que les espera…
A pesar de que solo tenía cuatro años y una memoria poco privilegiada, todavía perduran en mí, recuerdos algo desgastados por el tiempo.
Acababa yo de romper un hermoso jarrón de mi abuela, y subía lentamente las escaleras para no llamar la atención de nadie. Solo me faltaban dos escalones cuando lo vi aparecerse al pie de la escalera, mi abuelo con su silla de ruedas, en la que llevaba tantos años que ya se había vuelto una extensión de su cuerpo. Me paré en seco y lo único que atiné a hacer fue mirarlo y desplegar en mi cara una sonrisa digna de un ángel. Después el me preguntó:
-¿Que haces nena?
- Nada, Luis…- contesté yo mirando al piso.
- El que nada no se ahoga…- dijo él citando el refrán como de costumbre, después se dio vuelta, yo di un suspiro de alivio, pero después escuché.- igual, me parece que vos te vas a ahogar, porque se que no estabas precisamente haciendo nada…
Otro recuerdo que tengo de él, es verlo escribiendo por horas en su vieja maquina, esa que tanto llamaba mi atención. Un día, después de mucho estudiarla, llamé a un tío mío y le pedí que pusiera su dedo en el lugar que yo le indicaba, y luego de que éste lo hizo, yo apreté la tecla “p” con mucha fuerza. Nunca voy a poder olvidar el grito de mi tío, creo que si mi abuelo no lo hubiese detenido, me mataba sin dudar. Mi abuelo, al que todo el asunto le causaba mucha gracia, me explicó que la máquina de escribir, no servía para grabar letras en los dedos de la gente, sino que era para volcar en el papel los sentimientos de las personas. En ese momento no lo entendí, pero nunca más volví a escribir en los dedos de las personas con la máquina de escribir.
Pasó el tiempo y mi abuelo cada día envejecía más, cuando comenzó a usar dentadura postiza, estaba todo el día poniendo y sacándosela. Un día, recuerdo que estaba untándola con una especie de crema para que se pegara, si mal no recuerdo se llamaba “corega”. Luis nunca tuvo la motricidad y mucho menos la paciencia para hacer ese trabajo, y sin embargo el lo hacía todos los días. En el momento en el que se estaba colocando la hilera de dientes de arriba, el corega no funcionó bien y su dentadura cayó, inevitablemente, al piso. Al ver que no podía llegar desde su silla de ruedas me llamó:
-Lucía hijita, pasame los dientes ¿Querés?
No, la verdad no quería, la sola idea de tener que tocar con mis manos la dentadura que acababa de estar en la boca de mi abuelo llena de corega babeada me repugnaba a tal punto que estuve a punto de salir corriendo. Pero me detuve al ver la cara de mi abuelo esperando con la mano tendida que yo le alcanzara sus dientes, con tanta confianza, que me dio fuerzas para olvidarme de todo el asco que me inspiraban aquellos dientes. Lentamente me acerqué y los tomé, por un instante pensé que los iba a soltar, pero me aterró la idea de decepcionar a mi abuelo, cuando la puse en su mano, me sonrió y me abrazó.
El tiempo pasó, y mi abuelo se enfermó, a tal punto que tuvimos que construirle un cuarto en la planta baja porque le era imposible subir las escaleras. Luis era un tipo fuerte, pero no pudo ganarle a la enfermedad, y terminó en el hospital muriendo de las heridas infectadas por la irresponsabilidad de mucha gente.
Uno de los recuerdos más tristes era ver a mi mamá yendo y viniendo del hospital, sin más que excusas para llorar. Todas las noches al acostarme rezaba por él, para que por lo menos llegara vivo a mi cumpleaños.
Llegó el aniversario de mi nacimiento, y fuimos a verlo al hospital, el me dio un beso y me abrazó fuerte, como si se estuviera despidiendo... Al verlo ahí sufriendo, me pregunté si no había sido un acto de egoísmo pedirle a Dios que lo mantuviera sufriendo, solo para que me saludara en mi cumpleaños. El tiempo pasó y me aferré más a esa idea, cuando una noche escuché que mi mamá hablaba con mi abuela. Ella le había dicho:
- Papi, andá tranquilo, ya cumpliste.
Al día siguiente me desperté entre llantos, mi mamá entró en mi pieza y al encontrarme levantada me dijo con toda la delicadeza propia de una madre, que a Luis se lo había llevado un ángel.
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lucia - Bibliotecari@

- Mensajes: 881
- Registrado: Sab Jul 07, 2007 19:55
- Ubicación: Argentina
Estás mejorando mucho escribiendo, y no es que antes lo hicieras mal, sino que ahora lo haces con más madurez y en definitiva más calidad
No te desamines si cuando escribes algo no recibe muchos comentarios. En general, de vez en cuando hay cierta apatía a comentar, pero las ansias por leer pocas veces decaen. Lo importante es que te diviertas y disfrutes escribiendo.
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Simkin - Pluma de plata

- Mensajes: 3155
- Registrado: Dom Jul 01, 2007 03:55
- Ubicación: Debajo de tu cama
Gracias
Hace poco mas de un mes, mi abuelo falleció. Papá Luís, así era como le llamábamos. Y hasta antes de leer tu relato no había podido llorarle y despedirme realmente de él. Todo este tiempo lo único en lo que pensaba, era en lo mucho que había sufrido en sus últimos días y en lo triste que se veía.
Pero ahora me he acordado de muchas otras cosas sobre él. Recuerdo el sobrenombre que me puso. Muy simple y quizás sin gracia, pero lo que realmente me enfadaba y divertía a la vez, era la forma en que lo decía. Él era un tipo bastante gracioso. Y aun y cuando sus bromas las repetía una y otra vez, hasta el punto en que todos ya las conocíamos, es con ese recuerdo con el que me quiero quedar ahora.
Bravo mi niña, has hecho llorar a un hombre que mil veces ha sido acusado de frió e incapaz de expresar una emoción tierna. De hacho me ha sido muy difícil escribir estas pocas líneas, pero ha sido tanta la emoción que he sentido, que no pude dejar de hacerlo.
Finalmente gracias, por recordarme que mi papá Luís fue el hombre mas gracioso que yo haya conocido.
- Xeilan
- Recién llegad@

- Mensajes: 20
- Registrado: Vie Ago 03, 2007 05:15
- Ubicación: Africa central
Gracias Simkin me hiciste mucho bien
Muchas gracias Xelian Bienvenido!
Una vez mientras comíamos, mi mamá menciono un viaje que habian hecho con mi abuelo, y el dijo con una sonrisa:- si! me acuerdo como si fuera ayer...
- Papa... fue ayer.- le recordó ella
Esa fue una de las tantas veces, en las que mi abuelo, en su despiste natural, nos saco una carcajada a todos.
A la memoria de los dos abuelos Luis
gracias de nuevo
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lucia - Bibliotecari@

- Mensajes: 881
- Registrado: Sab Jul 07, 2007 19:55
- Ubicación: Argentina
Re: abuelo
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morfeisa - Pluma de bronce

- Mensajes: 1940
- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
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