por Juana Margarita Guerrero el Vie May 30, 2008 20:48
LUNA DE FES
Personajes:
Aaminah: La mujer obligada a casarse
Alepomusena: Señora de alta alcurnia, madre de la Aaminah
Farid: Señor de familia de abolengo, papá de la Aaminah
Mohamed: Hombre trabajador y de familia prominente, deseoso de casarse con Aaminah
Yahaira: Mejor amiga de Aaminah
Padres de Mohamed
ESCENA 1
El cuarto de Aaminah. Cuarto de color blanco, con ventanales que dejan ver los techos de la mayoría de casas de la ciudad de marroquí de Fes. Día normal y bullicioso de Fes, pero en el alma de Aaminah, no hay bulla sino tormenta.
Aaminah: ¿Cuántas veces no he amado lo que dice el Corán? ¿Cuántas veces no he adorado y comprendido las palabras del Profeta? Me he sentido en paz en el río fluido y tranquilo del Islam, allí me he refugiado en mis momentos de alegría y también de tristeza… Pero ahora… me estoy escondiendo de mí misma y por precepto obligándome a traicionar a la persona que amo. Yo, que me llamo Aaminah, nombre que significa embajadora de la paz y la armonía…
Yahaira: Debes tranquilizarte, debes sentirte orgullosa de ser una hija honesta del Corán, que sigue el camino recto que trazó el Profeta. Esto no es fácil para nosotras las mujeres, sobretodo en estos tiempos en los que el occidente nos bombardea con su publicidad y también nosotras vemos que esa belleza, la belleza de la mujer de occidente, reside dentro de nosotras, que somos las perlas del Oriente. Pero ¡ese no es nuestro modo de vivir! ¡Ese no es nuestro camino!
Aaminah: Tienes razón, Yahaira. Ahora tú me das paz. Pero para mí, esa paz no basta, porque siento pena por nosotras, por tener que compartir este destino absurdo. Nosotras, que crecimos entre algodones, jamás estaremos expuestas más allá de lo permitido al mundo. Nosotras que amamos y sentimos, y que fuera del Corán tenemos derechos como todas las mujeres del mundo...derecho a vivir...a decidir… y no puedo dejar de pensar que esa piel tuya, como la mía, tenga que obligarse a los caprichos de quien no amamos.
Yahaira: Si, pero eso es lo que dicta nuestra realidad y no hay camino más alto que éste; nosotras nos debemos a nuestra religión, a nuestra filosofía, a nuestra forma de moral, a nuestros padres… quienes hacen esto por nuestro bien, para asegurarnos una vida de tranquilidad. Además, mira cuantas mujeres han pasado por esto, y ahora aman a sus esposos y a sus hijos...con el tiempo aprenderás a amar a quien te han impuesto; mira como ejemplo a tu madre, ¿qué habría sido de ella si no la hubieran casado con tu padre? Ella misma es la primera en contar todas las desgracias a las que habría sido sometida.
Aaminah: Amiga, es por tu sabiduría que en ti deposito mi confianza, mis temores, las dudas que me hacen a veces odiar este santo camino: porque tú estás llena de virtud, sigues ciegamente las enseñanzas y las transmites a quienes estamos a tu alrededor y es ahí donde radica tu belleza y tu perfección.
Yahaira: Bueno, bueno Aaminah ya basta de tanto hablar, que estamos a pocas horas de tu encuentro definitivo, debes estar preparada para este gran paso así, que basta de palabras, a arreglarse como una reina; por cierto, vuelvo en un instante, voy al vestidor a traer tu ajuar...
Aaminah: (Monólogo de Aaminah, sola en el cuarto):
¿Quién será aquel a quien me obligan a quererle? ¿Dormirá junto a mí como he soñado que en mi lecho aquél ser al que amo? ¿Será fino y delicado para hacerme el amor? ¿Podrán sus manos ásperas y grandes asemejarse a las suyas delicadas al tacto? Siempre soñé a ese ser, como un fuego venido de las hogueras cristalizadas de las estrellas, y aunque no pudiera llenarme la vida de hijos habría sido feliz sin que esto me importara porque, en cada luna llena de Fes… podría regar mi alma con gotas de rocío. ¡Ah luna de Fes! ¿Dónde te escondes hoy…? Y ahora pienso en ti y por ti amado ser mío, ¿cómo será la persona que me robó tus ilusiones? ¿Será igual a ti el que apagó tus sueños y congeló mi quimera? El llanto es quien me responde… El llanto del alma por donde se van para siempre mis sentimientos y que no puedo ni siquiera expresar en una lágrima. Hoy comienza mi luto: vida, mujer, palabras… todas huecas y sin sentido. Y me responde un eco irrefutable: debes cumplir con tu religión porque en nuestra cultura… ¡es más fuerte que el corazón…!
Yahaira: (entrando apresurada y alzando la voz al ver a la Aaminah llorar y sin maquillaje aún) ¡Aaminah!, ¿pero qué haces? ¡Te dejé hace media hora solo en lo que iba por tu ajuar y ni siquiera te has empezado a maquillar! ¡Por Alá! ¡No te has peinado, mira ese cabello! De nada te sirve tener cabello hermoso si no lo arreglas...y mírate la cara de espanto, ¡vamos, vamos! ¡A delinear esos ojos!
Aaminah: Da igual que me peine Yahaira, de todas formas, quién va a ver mi cabeza? Nadie, quien va a ver mi cara? Nadie...es más, lo único que debería maquillar son mis ojos... que al fin de cuentas será lo único que a duras penas se asome a través de mi manto; a partir de ahora, seré más esclava que nunca...para inmolarse una, no es necesario vestirse de gala.
Yahaira: ¡Pero mira nomás qué dices! Agradece a tus padres, al menos, que te hayan buscado un hombre bueno y no solo con dinero; mira que te debes a ellos, si no vas a hacerlo por ti, hazlo por ellos. ¡Imagina la deshonra que sería para tu familia que ahora te retractaras! No Aaminah, ¡no puedes!
Alepomusena: (entra en la habitación y se exalta más al ver que ni Yahaira ni Aaminah están vestidas) ¡Jovencitas!, ¿pero qué pasa aquí? Yahaira, te encargué que hicieras entrar en conciencia a esta niña tonta, para que dejara de soñar con occidente y ¡mira nomás! Vengo a encontrarlas a las dos charlando en el balcón...y ¡por Alá! Aaminah, ¡quita ya esa cara de mártir! Que gran favor te estamos haciendo... mírate los ojos, ¿qué niña tonta va a su boda con los ojos hinchados?, se supone que debe ser el día más feliz de tu vida...se trata de tu futuro...y del nuestro.
Tienen apenas, veinte minutos para terminar de arreglarse, así que ¡manos a la obra! El chofer les espera ya en el mercedes que envió Mohamed para llevarlas a la Mezquita... ¡venga, a correr!
(Sale apresurada y furiosa... hablando algo que no logra entenderse pero que se sabe, es una franca queja contra la actitud de Aaminah)
Poco a poco van apagándose las luces dejando solo iluminada a Aaminah, mientras cae despacio el telón.
Fin de la primera escena.
Escribir es catarsis para mi alma...