por padinha el Jue Abr 24, 2008 04:18
Personajes:
- Ilyas
- Karim
- Mehdi
- El camarero (Tarik)
Acto Primero
En un café de la Universidad, un extraño olor se percibe al entrar y más adentro es más intenso, una gran nube grisácea habita el café por los resoplares de tabaco y a veces hasta de hachís. Ventanas de cristales sucios y uñarados, rodeadas por cuadros de madera ya marchita.
Una mesa carcomida por años y años de presencia estudiantil, agujereada por algunos lados, en los costados se encuentran círculos de hierro ya desgastados por la lluvia que a veces a trompicones por el techo de zinc también corroído desciende donde se ponen los vasos de té muy azucarado con hierbabuena y limón. Esa mesa cercada está por sillas ya entradas en senectud, la piel de madera que ni madera ya es, al sentarse se oye el repicar de sus lamentos, de sus no va más. En la mesa viven unas fichas de dominó y unas cartas para combinar.
(Entran Ilyas, Karim y Mehdi al café)
Mehdi (hace un gesto con la mano al camarero): ¡Salam Alikom!
(Nadie responde a su saludo, ocupados en sus crecientes nubes bucales los que están ahí)
El camarero (le guiña el ojo)
Karim (resoplando): ¡Joder, qué día tan espantoso!
(Cada uno elige su silla, que apenas lo es, para sentarse y ponerse “cómodos”)
Ilyas (enojado): Y ni hace falta que me lo recuerdes, joder, ¡dame, Mehdi, un cigarrillo para saciar esta rabia que me está corroyendo!
Karim (quejándose): ¡Hay, Dios mío, estas sillas me hacen recordar la época del Protectorado, joder!
Mehdi (busca en su bolsillo y no encuentra nada): ¡Será hijo de perra!
Karim (extrañado): ¿Qué te pasa, Mehdi?
Mehdi (gritando): Un día voy a matar al viejo, el muy desgraciado se pasa todos los días sentado en ese maldito sofá con su cerveza, no hace nada mientras mi madre sale cada día a las ocho de la mañana a fregar suelos y el hijo de puta ni rastro de él, ni pundonor posee y encima me desnuda los pantalones.
Ilyas (se enoja más): ¡¿Cómo!? ¿Cómo que no tienes? ¿Y no tienes ahí algunas monedas?, ahí puedes comprar uno suelto (señalando un carro de un vendedor ambulante).
Mehdi (harto): ¡Joder, Ilyas, estoy cansado ya de que todos los días me pidas lo de siempre, pregúntaselo al tonto éste!
(Ilyas se rasca su pelo, se nota que algunas criaturitas invadieron la amazónica superficie)
Karim (le mira de reojo): No empecemos de nuevo, Mehdi, y sabes que no fumo.
El camarero (viene con un vaso de té): Chicos, por favor, no os quedéis tanto tiempo como siempre, ¿vale? Ayer, el jodido éste me advirtió que si se repite lo de siempre me mandará a freír churros y ya sabéis que aquí ya no se puede hacer nada.
Ilyas (le da una palmada en la espalda): ¡No nos jodas tú también, Tarik, con lo tuyo que suficiente tenemos con lo nuestro!
Karim (se levanta y le dice algo al oído)
El camarero (le sonríe y se va)
Ilyas (furioso): ¿Qué le has dicho, cobar…?
Mehdi (interrumpe): ¡Déjate ya de joder, Ilyas, y juguemos un poco!
Ilyas (se niega): No voy a jugar, ¿es que no ves que aquí ya no se puede hacer nada, la mayoría de los jóvenes se van a España, Francia, Holanda… y en verano traen esos vehículos de lujo, cuando los veo con todas esas chicas guapas atrás se me cae la baba y yo con la tanta vergüenza que siento en esos momentos, siento vergüenza hasta de mí mismo, quieres que nos quedemos el resto de nuestra vida jugando dominó y bebiendo del mismo té, ni siquiera los jodidos ésos les interesamos, se bajan los apuntes por internet y los muy hijos de sus madres nos lo dan, ¡anda, borregos, a estudiar y mañana tenéis examen!, tú quieres esto, quieres continuar deshonrándote en tu propio país, quieres bajarte los pantalones en tu propia casa?
Karim (le tranquiliza): ¿Por qué dramatizas tanto el tema, ¡eh!? Ya verás que todo cambiará.
Ilyas (irónico): Sí, desde que leíste a Hamlet se te ha secado el cerebro y eso sin haber leído el Quijote menos mal. Sigue soñando, pequeño danés, esos versos tuyos de dos dírhams seguro que te ayudarán a seguir adelante. Te digo una cosa, hoy ni la literatura te da de comer, no es que una mera afición; y peor aún, te causa más problemas, además de pobreza y locura te infringe pena, si quieres alcanzar a Raphael pues dale, ahí está el abismo; pero, no nos lleves contigo.
Mehdi (mira a Ilyas): Y tú que tanto hablas y nada haces, ¿por qué no hablas con tu hermano, ¡he!? ¿No nos dijiste que le iba muy bien en Almería?
Ilyas (enfurecido): ¡¿Coooooooooooooooómo que le va muy bien, pasando todo el día de sol a sol recolectando fresas le llamáis vosotros buena vida, lo de vivir como bestias amontonadas con otras tantas, no digo que sean lameculos del Norte; pero, esa es vida!?
Karim (toma un sorbito de té)
Mehdi (le avisa): ¡Déjanos un poco, Karim, ya has tomado suficiente, que la tarde acaba de empezar, yo ni ganas tengo de regresar a casa porque no quiero escuchar de nuevo las discusiones de siempre, me tienen harto de la vida os lo juro; pero, la pobre de mi madre es la que sufre, nosotros, los hombres, sólo somos sinónimo de penas y desgracias!
Karim (entre lágrimas): Puesssssssssssss…
Ilyas (se disculpa): Lo siento, hermanos, perdonadme, a veces me puede la desesperación, la rabia y la impotencia me matan, sólo os tengo a vosotros y la revista porno por supuesto que tengo escondida.
Karim (se ríe a carcajadas aún con el rostro cubierto de llanto)
Mehdi (sonríe y férreamente une sus manos con las de Ilyas): Te quiero mucho, Ilyas.
Ilyas (tranquilo ahora): Y yo a ti, Mehdi, y a ti también, tontito (con cariño).
Mehdi (le recomienda): ¡Escríbele, no sé, una prosa satírica como la última vez que ni pudo dormir, agradeciéndole sus muestras de afecto, al menos si no puedes sacar buena tajada con tus escritos podrás regalárselas a tus amigos, ¿no?
Ilyas (se parte de risa): ¡Joder, Mehdi, y tú me dices que yo soy el Quevedo!
Mehdi (le ilustra): “Hay gente que nace con un don y hay otra que nace condón.”
Karim (por los suelos)
Ilyas (le golpea con el pie): ¡Levántate, idiota!
Mehdi (le embiste de nuevo): ¿No me digas que no usas condón?
Karim (se ríe aún más): ¿Cómo va a usarlo si hasta los condones se escapan de él por el aroma que cubre tu mmmmmmmmmmm… augusta presencia plebeya mi César jajajajajaja…?
Ilyas (se enoja y se va)
Mehdi (mira a Karim): ¡Basta ya, Karim, vámonos que ya se acabó la velada, aguafiestas!
(Se levantan, los dos se beben las últimas gotas que creen que aún hay en el té ya inexistente, y se van a por Ilyas llevándose con ellos el perfume de sus calcetines agujereados y quebrados por la lejía aniquiladora)
Telón
[i]"En qué maldito mar entrometimos el destino.
En cuál interminable océano decidimos aprender a vivir."
Eduardo Langagne[/b])