
Una multinacional llamada ITC en riesgo financiero precipita la decisión de sacar a la luz su último descubrimiento: una máquina del tiempo.
En el proyecto Dordogne trabajan un grupo de chicos muy atraídos por el mundo medieval, su principal inversor: los dueños de ITC. Estos solo tienen que desenterrar las ruinas de un monasterio, pero lo que no se esperan es que les vayan a tele transportar hasta otro siglo para rescatar a su profesor, atrapado en el pasado. Todos juntos tendrán que arriesgar sus vidas y vivir una aventura teniendo en cuenta las consecuencias y que nada puede fallar, aunque por supuesto, nada va bien…
Mi opinión respecto a este autor ya la sabéis, y a pesar de que odio la historia y no me gusta para nada lo medieval, esta historia me parece fascinante.
La maquina, muy bien pensada, a partir de la física cuántica, está basada en universos paralelos, no en el tiempo en si, y una persona no es tele transportada, sino que se destruye el cuerpo, y se construye en otro universo. Increible el experimento de las paredes con diferentes hendiduras, que al proyectar una luz blanca, a más agujeros, menos franjas de luz, porque se superponen las unas con las otras, y forman la “figura de interferencia”.
Y excepcional la explicación de la paradoja del tiempo.
Hay que leerlo, si aun no lo habéis echo.



