Me llamo Sandra y soy una mujer casada. Fran es mi marido y aunque esta mal que yo lo diga, lo cierto es que esta muy bien, es el típico tío buenorro. Fran siempre me ha tratado bien, jamás me ha faltado al respeto y en la cama siempre me ha tratado con dulzura. Ambos estamos muy enamorados.
Nuestra vida sexual es muy satisfactoria, los dos disfrutamos mucho con el sexo y nos gusta experimentar nuevos juegos de vez en cuando. Por eso la primera vez que el me propuso sexo anal no me sorprendió.
- Cariño..¿Quieres que probemos por detrás?
No me hizo mucha gracia, a si que le mire y le puse cara de desaprobación sin decir nada. El lo entendió y no insistió, a si que hicimos el amor normalmente.
A mí siempre me ha dado miedo practicar sexo anal, he oído que puede doler, y muchas veces me acuerdo de películas en las que un hombre es violado en una cárcel y luego se le ve andando espatarrado y sangrando. A Fran siempre le ha dado morbo los traseros femeninos, alguna vez lo he pillado mirando el culo de alguna chica que va por la calle. Se que el quiere probarlo conmigo, y no me extraña porque yo también tengo un trasero muy bonito, mis horas de gimnasio me ha costado.
A los pocos días, en la cama y para mi sorpresa, volvió a proponérmelo.
-Cariño... ¿quieres probar?
-¿El que? Lo cierto es que no sabia ha que se refería.
-Pues .eso….ya sabes.…por el culete.
-No se, no estoy segura, no me hace mucha gracia.
Una vez mas respeto mi decisión he hicimos el amor normalmente. En el fondo me sentía mal por no concederle ese deseo a mi marido.
Pasaron los meses y una noche nos pusimos los dos a ver una película porno. No es que seamos aficionados a este género, pero de vez en cuando nos gusta ver alguna. En la película salía una actriz rubia que estaba siendo poseída por detrás. Los dos nos excitamos mucho con esa escena. Me puse cómoda para ver la película, llevaba puesto un picardías transparente y debajo unas braguitas blancas Cuando terminamos de ver la película los dos acabamos muy excitados, a si que nos fuimos a la cama dispuestos a entregarnos a la pasión. Fue entonces cuando me lo volvió a preguntar.
-Sandra, ¿quieres…?
Yo no le deje acabar la pregunta, sabia a que se refería, y sin querer pensármelo mucho le conteste rápido.
-Si.
-¿Qué?.. Contesto el, aunque me había oído perfectamente. Supongo que esperaba una respuesta negativa y de ahí su sorpresa.
-Que si…que vamos a probar eso...ya sabes... por detrás.
El se incorporó y se sentó en su lado de la cama, para buscar en la mesilla un preservativo. Yo estaba algo tensa, y empecé a desnudarme. Me quite el picardías y empecé a quitarme las bragas. Entonces el me dijo...
-No, yo lo haré.
A Fran siempre le ha dado morbo la ropa interior femenina y cuando hacemos el amor le gusta desnudarme, a si que volví a subírmelas y empecé a darme la vuelta para ponerme boca abajo, y después a cuatro patas.
Estaba muy nerviosa y tensa, como cuando vas al medico, o mejor al ginecólogo y tienes que desnudarte delante de un desconocido sin saber si lo que te van hacer te va a doler o no. El tardaba un poco, debía tener problemas para encontrar el preservativo, así que como yo estaba tan tensa empecé a mirar los dibujos que a veces el estucado forma en la pared para ver si así me relajaba. Era una situación algo cómica, el buscando desesperadamente el condón, y yo mirando la pared en bragas y a cuatro patas.
Entonces pude oír como abría el envoltorio del preservativo, y el sonido de la goma al desenrrollarse en su pene. Después cogió algo mas, no sabia que podía ser así que gira la cabeza para ver que hacia. Llevaba algo en sus manos y le pregunté…
-¿Qué es eso?
- Es vaselina…..para que se deslice mejor…
- Ah…Vale…Bien
Volví a girar la cabeza y a seguir esperando. Enseguida se incorporo en la cama y se coloco detrás de mí. Note como agarró mis braguitas con las dos manos y me las bajo hasta las rodillas. Después separo suavemente mis glúteos y esparció la vaselina por la zona anal. Cuando termino se acercó mucho mas a mi trasero y se inclino ha mi oído para susurrarme…
-Tranquila cariño…relájate…te quiero.
Se que el tenia miedo de hacerme daño.
De repente note unas palmaditas suaves y cariñosas en mi glúteo, le pregunte que hacia y el muy borde me dijo que nada que es que eso siempre le había hecho ilusión, y después se rió. Creo que lo hizo para romper de una forma cómica la tensión.
Entonces empezó a penetrarme muy lentamente. Primero me dolió un poco, pero conforme seguía empujando iba doliendo más. Yo quería aguantar un poco mas pero sin poder evitarlo salio de mi boca un ligero sonido de dolor. El paro inmediatamente, se acerco a mi oído y me dijo...
-Cariño, cuando quieras que pare, yo paro.
-No. Sigue.
El continúo y al poco el dolor casi desapareció, empecé a sentir gozo y placer. Nuca he practicado el sadomasoquismo o cosas asi, pero reconozco que esa mezcla de ligero dolor y de placer me gustaba mucho. El dolor se iba y venia, el aumentaba el ritmo, yo me agarraba fuertemente a la almohada, no pude evitar jadear ligeramente, no quería decir ni una palabra como el típico sigue...sigue... o algo asi por miedo a que el se animara mas y me produjera mas dolor, el jadeaba mucho mas. Asi estuvimos un buen rato hasta que ambos soltamos un grito de placer a la vez, y de inmediato paro. Todo acabo. Se retiro a su lado de la cama quedándose boca arriba y yo me deje caer boca abajo. Descansamos unos segundos para recuperar el aliento. Yo seguía boca abajo y me eche la mano atrás para tocar mi ano, tenia miedo de poder estar sangrando, pero no fue asi, aunque aun me dolía un poco. El se dio cuenta de que me estaba tocando detrás y me pregunto si estaba bien, yo volví mi cabeza hacia el y le dije que si y que le quería, el me dijo lo mismo.
Nuca nos preguntamos que nos había parecido, creo que ninguno de los dos disfruto como esperaba. Yo por que estaba tensa y tenia miedo, y el por estar mas preocupado de no hacerme daño que en disfrutar.
Hasta día de hoy no hemos vuelto a repetirlo. Creo que el no lo volverá a proponer si no lo hago yo. Yo prefiero experimentar otros juegos, pero la verdad es que no me importaría volver a sentir esa experiencia.


