| Alexander esta leyendo El Código Da Vinci - Brown D. |
| Últimos temas Aprendí a Sufrir, de Mateu Carrió.... Título: Aprendí a Sufrir. Autor: Mateu Carrió. Editorial: Ediciones del Serbal. Precio: 15€. Páginas: Paul Ferdinand es un administrativo que trabaja en la administración pública adicto al tabaco. A sus cuarenta y tres años se le acaba de ... EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO... Liam Beckett llega a su pequeño apartamento después de un día de trabajo y recibe una llamada impregnada de misterio de su mejor amiga, K... Certamen microrrelatos para blogger... Puede que este certamen de microrrelatos para bloggers le interese a alguien. Aquí podéis las bases del concurso: http://www.ven... |
Últimos post Re: La Caída De Los Sueños... Suerte con el libro Carmen, tiene muy buena pinta.... Re: Si eres nuevo... Si eres nuevo en un sitio, te sientes desubicado y triste. Yo sé de esa sensación, criminal en el ensañamiento de la soledad. Si es usted... Re: LISTA NEGRA... LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost... Re: Todos a la mesa... Venga, a sentarse todo el que quiera. Para hacer amistades necesitaríamos tener nuestro rinconcito más personal, y nada, he abierto este.... |
Lo más comentado ¿Qué estáis escuchando en este momento?... Yo estoy escuchando "The Fairy Queen" de Henry Purcell para un examen que tengo en Septiembre ... LISTA NEGRA... LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost... LISTA BLANCA... LISTA BLANCA: En ella cada uno contará experiencias dignas de la pureza, la alegría, el bien, el amor, la exaltación pura y su... ¿qué libro estais leyendo ahora?... Estoy acabando de leer "Pepita Jimenez" novela epistolar de Juan Valera, escritor de Cabra, un pueblo de Córdoba. Cuando termine ... |
||||
Mi compañera de trabajo madurita
Moderadores: Yolanda, Colaboradores
Mi compañera de trabajo madurita
Como me considero una persona bastante sociable, no tuve ningún problema en encajar bien con mis compañeros. Rápidamente me integré a ellos y en menos de 2 meses ya era uno más de ellos. Ciertamente me acogieron perfectamente.
Al cabo de un tiempo, se modificaron una serie de normas de conducta a nivel interno de la empresa, las cuales no voy a mencionar aquí, excepto una de ellas, ya que me afectó en lo que más adelante me iba a suceder.
El caso es que esta norma iba referida al orden en hacer los tiempos de descanso, ya fueran desayunos o comidas, según el caso. Antes, cada uno se iba a desayunar cuando le apetecía, pero ahora se hicieron turnos de 2 personas para que no se formaran grupos demasiado grandes, ya que eso daba mala imagen. Y a mí me tocó con Susana, una mujer de unos 43 años con la que no había tenido demasiado contacto.
Así que fue de ese modo como empezamos a conocernos, y con esto me refiero a una amistad dentro de lo profesional como compañeros de trabajo, o al menos así fue durante un tiempo. No era una mujer que me llamara la atención, pero el caso es que poco a poco fue atrayéndome, y no sabía porqué. Más adelante descubrí que podría ser por el morbo que me producía el poder estar con una mujer madura. Yo tengo 31 años, de modo que me sacaba más de 10 años de diferencia.
Con el tiempo empecé a tener fantasías sexuales pensando en ella. Luego empecé a masturbarme pensando en como me lo pasaría estando con ella. Era una sensación extraña, ya que nunca me había ocurrido. De todos modos, me gustaba y no podía dejar de pensar en montármelo con ella.
Nuestra relación como compañeros de trabajo cada vez era mejor, ya que, ciertamente, Susana era una tía muy enrollada. Una tía con la que se podía hablar de todo. Y sobre todo, y ahí es lo que más me gustada hablar con ella, porque era en ocasiones muy morbosa hablando de temas de sexo.
En alguna ocasión me contaba algunas experiencias sexuales que había tenido a lo largo de su vida. Y a mi me encantaba escuchar sus historias, fueras ciertas o no. Una vez, no se si lo hizo queriendo o le salió de forma espontánea, me dijo que hacía tiempo que le rondaba por la cabeza poder estar con un chico menor que ella. Yo, ni corto ni perezoso, pero a la vez sin tono insinuante, le dije que yo también había pensado alguna vez estar con una mujer madura. A lo que me preguntó que si había llegado a cumplir ese pensamiento. Obviamente le respondí que no. Y ahí quedó la cosa.
Empecé a saber muchas cosas sobre ella. Y una de las que más tuve en cuenta fue la de que era soltera, pero tenía un hijo de una antigua relación. El padre no quiso saber nada de su hijo, así que ella lo crió prácticamente sola. De modo, que vivía sola con él.
En alguna ocasión me comentaba lo complicado que le resultaba hacer cualquier arreglillo o mejora en su casa, porque no era muy hábil con las herramientas. Yo estuve en ofrecerme si alguna vez le hacía falta ayuda, pero me daba corte decírselo. Pero un día, me preguntó que si yo había cambiado alguna vez un grifo y los mecanismo de desagüe del mismo. Le respondí que si. A lo que ella me dijo que le urgía hacer un cambio del grifo de la cocina, pues perdía mucha agua.
En esa conversación, me pidió por favor que le ayudara a cambiar ese grifo. Ya no aguantaba más las pérdidas de agua. Además, me dijo que en ese momento no se podía permitir pagar a un profesional, ya que tenía demasiados gastos. Me dio un poco de pena y le dije que le ayudaría. Me dijo que si quería, que tras salir del trabajo, me fuera a comer a su casa, pues yo vivía en un pueblo de al lado, y que después de ver el grifo, podíamos ir a comprar uno que le fuera bien.
Así que tras el trabajo, nos fuimos a su casa. Almorzamos y descansamos un poco. Después de ver el grifo y anotar lo que iba a necesitar, salimos a un centro de bricolaje en busca de nuestro grifo. Una vez allí, fue una cosa rápida, ya que en unos 10 minutos lo tenía todo. Volvimos a su casa y me puse manos a la obra. En menos de una hora conseguí terminar aquello. Funcionaba perfectamente y no tenía fugas de agua.
Susana, tras probarlo y ver que todo estaba perfecto, se acercó a mi, me dio un fuerte abrazo y me dio mil gracias. En ese abrazo pude notar sus grandes pechos como se estrujaban sobre mi pecho e incluso noté sus pezones algo duros. Cosa que me provocó de inmediato una pequeña erección. Aunque leve, creo que ella se dio cuenta, porque se apartó un poco. De todos modos, pronto me di cuenta que no le sentó mal.
Yo, tras mi jornada de trabajo y el pequeño trabajo del grifo, notaba en mí que no olía demasiado bien. Los efectos del sudor empezaban a hacerse notar. Susana, por su parte me dijo que iba a darse una ducha y me dijo que como su casa tenía 2 cuartos de baño, que me diera una ducha también. Al principio preferí irme a casa, pero luego me lo pensé mejor y acepté la idea. Ya no aguantaba más el sudor y como llevaba la mochila con otra muda limpia, al final opté por ducharme allí.
Entré en la habitación y me quité la ropa. Pasé a la ducha y abrí el grifo para regular la temperatura del agua. Una vez a mi gusto, comencé a mojarme. Luego me enjaboné. Mientras hacía esto, empecé a recordar el abrazo de antes y como notaba sus pezones sobre mi pecho. No pude evitar que mi polla empezara a crecer. Tampoco pude evitar empezar a masturbarme. Tras varios minutos así, me corrí, soltando todo mi semen en el suelo de la placa de la ducha. Acabe de ducharme. Tuve que salir de la ducha para buscar una toalla en el muelle del lavabo. Allí había varias. Cogí la primera que vi y empecé a secarme. Tras ponerme la ropa y salir de allí me di cuenta que la puerta estaba entreabierta. Yo juraría que la había cerrado, pero bueno, no le di mayor importancia.
Susana aún no había terminado, así que la esperé sentado en un sofá del salón mientras ojeaba algunos papeles de propaganda que había sobre una mesita.
Cuando por fin salió Susana y llegó al salón, me quede un poco sin palabras cuando la vi aparecer con esa ropa. Llevaba una camita de esas que se ponen las mujeres para ir a la playa. Era blanca y se le transparentaban un poco las tetas. Se lograba ver bastante bien su gran tamaño y también los grandes pezones que tenía. Y por supuesto, también se le notaba el tanga negro que llevaba puesto.
Tras ese espectáculo, mi polla volvió a reactivarse y empezó a crecer. Supongo que ella lo notaría, porque sonreía al mirarme a los ojos. A lo que me dijo algo que me dejó aún más sin palabras.
Susana: ¿Qué, te gusta lo que ves, no?
Y giró un par de veces sobre sí misma haciendo que el traje se levantara un poco, como los trajes de gitana cuando al bailar las chicas dan vueltas, pudiendo ver incluso parte de su culo, el cual se veía muy rico. Yo, un poco entrecortado y sin saber bien que decirle, conseguí responderle.
Yo: ¿Por qué dices eso?
S: Porque ya he visto 2 veces como aparecía un bulto bajo tus pantalones, cariño.
Ahí me dejó completamente en fuera de combate. No obstante, me armé de valor y le respondí lo siguiente.
Yo: ¿Tanto se me nota?
S: Si hijo, si. Que soy una mujer y esas cosas las notamos enseguida.
Yo ya me había decidido a tirar “palante” a ver que era lo que salía de esta conversación. Así que le pregunté una cosa.
Yo: ¿Y a ti, te ha gustado ver crecer ese bulto?
S: Claro que me ha gustado y sobre todo porque sé que ha crecido por mí.
Yo: Gracias.
S: Pero sabes una cosa. Me gustaría ver algo más que ese bulto ahí, bajo los pantalones.
Yo: ¿Si? ¿De verdad te gustaría eso?
S: Si, mucho.
Yo: Pues entonces, acércate aquí.
Fue a donde yo estaba y se sentó frente a mí, de rodillas, posando su culo sobre mis rodillas. Sin decirnos nada, acercamos nuestras caras y comenzamos a besarnos. Le levanté un como la camisa y metí mis manos bajo ella empezando a acariciar su espalda. Poco a poco mis manos iban a sus tetas, ya no podía esperar más, así que empecé a cogérselas suavemente. También le pellizcaba los pezones, que por cierto, los tenía bastante grandes y poco a poco se fueron endureciendo.
Dejó un segundo de besarme para decirme que le quitara la camisa, que así sería más fácil. Y así lo hice, momento que ella aprovechó para quitarme también la mía.
Una vez sin camiseta, ya podía ver sus enormes y apetitosas tetas. Ahora no me conformaba con cogérselas, sino que quería probarlas. De modo que con mi lengua comencé a lamerle los pezones, luego a chuparlos hasta que ya por últimas se las comía por todos lados.
Notaba levemente como daba suspiros de placer mientras le comía las tetas, signo de que parecía de que lo estaba haciendo bien.
Tras un buen rato comiéndole las tetas, empecé a notar como sus manos acariciaban mi pecho y me pellizcaban los pezones. Eso me gustaba. Más adelante empecé a notar como una de sus manos bajaba lentamente a mi entrepierna. Se detuvo ahí y empezó a cogerme la polla por encima del pantalón. Para entonces, ya estaba completamente empalmada y muy dura, y sobre todo, estaba deseando ser comida por Susana. Así que le dije al oído que se levantara de encima mía. Que quería mostrársela sin ropa. Y así lo hizo. Se puso de pie. Me cogió de una mano y me llevó a su habitación. Me hizo que me acostara en la cama. Ella se tumbó sobre mí y nos besamos. Fue bajando a la par que seguía besando mi cuerpo, hasta llegar a mis pantalones. Comenzó a quitármelos hasta dejarme en slips. Ahora si se notaba un buen bulto, el cual me tocaba con sus manos y también me besaba. Tras unos instantes así, me quitó los slips. Mi polla salió como un resorte. Sin decirme nada la cogió y comenzó a masturbarme suavemente. De todas formas no hacía falta que dijera nada. Su rostro medio asombrado por lo que veía mezclado con una dosis de picardía lo decían todo.
Acercó su cabeza a mi polla y empezó a lamerla con su lengua. No dejaba ningún centímetro sin recorrer. Tras un rato así, se la metió en la boca y comenzó a chupar el glande. Hasta que por fin se la metió toda, o mejor dicho, hasta donde pudo. Una vez ahí, comenzó a subir y a bajar. Primero despacio, luego con un poco más de ritmo. Mientras, yo lo único que podía hacer era ponerme cómodo y disfrutar de ese momento tan maravilloso, momento con el que tantas veces había soñado y que por fin se cumplía.
Yo no soy mucho de gemir ni ese tipo de cosas, pero si es cierto que más de 4 suspiros de placer se me escaparon.
Exactamente no se cuanto tiempo estuvo comiéndome la polla, pero calculo que debieron ser por lo menos 10 minutos, hasta que empecé a tener ganas de correrme. No sabía si le iba a gustar que lo hiciera dentro de su boca, así que le avisé para que parase. Y le dije que ahora me tocaba comer a mí. Así que la coloque en donde yo estaba acostado. Me puse de rodillas a la altura de sus rodillas, me agaché hacia ella y le comí las tetas. Poco a poco fui bajando hasta su tanga. Allí me detuve y seguí besándolo, al igual que por los alrededores. Lentamente comencé a quitárselo y comencé a contemplar lo que ese pequeño trozo de tela guardaba tras de sí. Estaba perfectamente depilado a excepción de un fino hilillo de bellos que hacía aún más atractiva esa zona. Me puse cómodo frente a ese manjar que tenía delante de mí. Le abrí las piernas lo suficiente para poder acceder a mi objetivo. Comencé a besarle los muslos de sus piernas, luego el ombligo, hasta que le besé directamente sobre su coño. Luego usé los dedos de mis manos para abrirle un poco el coño para poder lamer mejor. Le lamía el clítoris. Le metía la lengua hasta donde podía llegar. Ya no sólo usaba la lengua, también los labios. No podía parar de comerme ese coño que cada vez estaba más mojado. Podía degustar los fluidos que desprendía. Y estaban muy ricos.
Imagino que Susana estaba a mil porque no paraba de gemir de placer. Supongo que ese buen rato que estuve comiéndole el coño tuvo que tener al menos 3 orgasmos, aunque más tarde me confesaría que fueron en realidad 4.
Cuando acabé, me dijo que había sido impresionante, que no recordaba que le hubieran comido el coño de sea manera tan desenfrenada. Pero me dijo que quería más. Y yo también, le dije. Así que nos levantamos, me llevó a su dormitorio y me dijo que me tumbara en la cama. Una vez acostado en ella, se sentó encima mía. Me cogió la polla con una mano y se la acercó a su coño para que entrara con facilidad. Y así sucedió. Entró de un golpe. Por otro lado era normal, ya que ambos estábamos muy lubricados. Ella empezó a subir y bajar lentamente, para poco a poco incrementar el ritmo.
Lo hicimos de varias posturas diferentes, a cada cual más rica. Y estuvimos en la cama follando más de una hora, en la cual ella tuvo infinidad de orgasmos y yo me corrí 4 veces.
Cuando acabamos, me di una ducha rápida y ambos nos prometimos que volveríamos a repetirlo.
- Juan77
- Recién llegad@

- Mensajes: 1
- Registrado: Dom Sep 20, 2009 20:02
¿Quién está conectado?
Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 11 invitados
