Yolanda. (ala, a ver quien lo sigue
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Los comienzos
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Yolanda - Administrador/a

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- ¿Qué libro estás leyendo ahora?: El mundo es ansí de Pío Baroja
- Último libro leido: Cien años de soledad
- Libro preferido: Pedro Páramo
Silencio todopoderoso, amenazante, como el juez más implacable habido y por haber que tiene a expensas de su compasión a una víctima como yo. Silencio sepulcral, frío y blanco, que como una especie de niebla crece desde el suelo hasta las paredes adueñándose de todos los objetos que encuentra a su paso. Me convierte en una presa más, usurpándome el ruido de la respiración e incluso de cada latido que dilata mis venas, como si me hubieran inyectado una anestesia del sonido. Como en una catarsis de vértigo de la realidad, como quien ha estado hipnotizado y se despierta de un letargo profundo, mis ojos se tornan en blanco, y desmayo.
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Outsider - Recién llegad@

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la continuación
En la puerta le esperaba Ana, la mujer que tantos años estuvo a su lado, y que tan poquito conocia de el. Se limitaba a estar con el sin preguntar nada acerca de su vida.
Bajaron al parque, ella le besó y notó sus labios frios. No quiso decir nada, pero ella sabía que no era de este mundo, que las sacudidas que sentía con sus roces no provenian de nada terrenal.
¿De dónde podía proceder aquel hombre impenetrante? de aquel cuyo calor mas fuerte sabe a hielo, al hombre acompañado del silencio.
Ella siempre pensaba eso, pero jamás le decía nada, permanecia impasible horas y horas frente el rio, mirando aquellas aguas, como si debajo de aquel cristal líquido existiera un mundo del que el sabe mucho y no cuenta nada.
- Ana, he matado a un hombre. A cientos a lo largo de mi vida.
Bueno, animaros algunos, da igual que sea una chorrada, lo interesante es ver donde llega esto....
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Yolanda - Administrador/a

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-Vamos a tomar un café -le dijo sin dejar de mirar al río.
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Laura - Expert@

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- Ubicación: En lo alto de un arbol contemplando la luna
Ana sintió aquella voz como un eco de algo lejano. Como si el dolor, el hielo, la muerte y la exasperación se fusionaran creando un sonido gutural, profundo. Aún así no resultaba en absoluto terrorífico, ni mucho menos, había una especie de encanto, de atracción hacia lo desconocido en aquella voz. Por un momento, por la mente de Ana, un sentimiento parecido a un recuerdo cabalgó por sus sienes hasta su memoria, llevándola por el cielo de la imaginación al momento y lugar donde conoció a aquel hombre, cuyo nombre ni siquiera sabia.
Una joven muchacha volvía a casa a pie. La trivialidad del destino propició que en aquella fría noche escandinava un mercancías descarrilara poseyendo en sus vagones una gran cantidad de víveres con destino a Estocolmo, mucho antes de convertirse en la gran ciudad gastronómica que después fuera, con la mala fortuna de arrollar por delante toda una centralita eléctrica, situada al borde de la vía. Echo que supuso para Ana una caminata a través de la amalgama nevada que suponía el laberinto urbano hasta llegar al humilde fuego del hogar.
Ana era una de esas mujeres que tiene una belleza oculta, una hermosura no radiante a simple vista. Era como un tesoro escondido, algo imposible para muchos. Pasaba totalmente desapercibida en cualquier lugar, escondiendo su pálida tez detrás de esos espontáneos bucles negros como las mas oscura de las profundas noches. Unos achinados ojos de gata abandonada a su suerte, miraban siempre perdidos en la distancia cuando andaba por la calle, como si no fuera de este mundo, como si estuviera caminando en otra dimensión, aun siendo visible para los humanos.
Su madre fue violada y degollada a sangre fría, cuyos miembros después fueron ingeridos por el mismo asesino, un psicópata que junto a ocho mujeres más, completó una escandalosa y morbosa comidilla para prensa durante nada menos que un mes. Este infrahumano ser de la naturaleza violaba repetidamente a mujeres embarazadas, para posteriormente, maniatar a las encintas llorando, y comérselas vivas mientras con un cuchillo de carnicero desmembraba la anatomía de cada pobre víctima. Lo curioso del caso es que al extirpar el feto adyacente en la matriz de sus víctimas, el asesino cortaba de cuajo el cordón umbilical, y en cada una de las nueve truculentas escenas encontradas por los campesinos, el feto se mantenía intacto, metido en una jaula construida con los huesos aun sangrientos de su propia madre, y colgando en el interior de ellas por su propio cordón umbilical. Antes de la matanza publica del asesino, el cual la prensa llamó: "el huérfano sanguinario", se le preguntó el porqué de toda esa ceremonia. Él se limitó a contestar: -Madre nunca me dio comida.
Le cortaron la cabeza, y el pueblo se olvidó de él, al igual que de Blanche, la madre de Ana, y de las otras ocho embarazadas.
El padre de Ana, Robert, fue quien se encontró, junto a dos buscadores más, la tremenda sangría y asquerosa escena, dos días después de la desaparición de su mujer, a la cual reconoció por sus objetos personales esparcidos por todo el granero donde fue degollada e ingerida. Desde aquel día, el fuerte espíritu de Robert no fue capaz de soportar tal sacudida de su mundo, y fue perdiendo la cabeza poco a poco, considerado por el juez no apto para criar a su pequeña hija de seis años, fue ingresado en un manicomio a las afueras de la ciudad de Estocolmo. Mientras, la pequeña Ana, hija única, esperaba pacientemente un hermanito que jamás vino, en el horfanato de Greenwich, al igual que su madre, que jamás regresó de aquel bosque donde fue a recoger nueces para cocinar.
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Outsider - Recién llegad@

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- Registrado: Mar May 15, 2007 00:14
- Ubicación: El mundo
-No quería volver a matar.
-¿Por qué me cuentas eso?
-Eres todo cuanto tengo
Comenzó a llover afuera y la gente se apresuraba a resguardarse, al poco el bar se llenó y ni las miradas servían ya para comunicarse. Algo presagiaba que todo iba a cambiar, y sin embargo la calma era absoluta. Demasiadas contradicciones para un corazón que se negaba a latir más aprisa.
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petecito - Recién llegad@

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- Registrado: Mar Jun 12, 2007 22:59
-No puedo saber exactamente a que te refieres
él hizo el ademan de una explicación que resultó cortada por los movimientos gatunos de ella. Una de las manos de Ana se posó sobre el hombro del ser que tenía delante
- durante todo este tiempo he estado contandote mi historia. Pero mi corazón ha permanecido tan en silencio en mi consciencia para ti como el tuyo en la realidad para mi. Todo lo sabes acerca de mi cuerpo, nada te he contado del fondo de mi alma. Me dices que has matado un hombre, me dices que tu matriz es distinta de la mia, pero..
Gabriel se levantó de la mesa y salió corriendo dandose contra un par de sillas y despertando la atención de los grupos del café. Ana se encontró de nuevo en su soledad, por un instante había vuelto a tener la ilusión de no estar entre muertos. Ninguna lágrima podia salir de sus ojos, ningún sentimiento de culpa por intentar hablar con quien podría ser el autor de su miserable vida pasada, ningún rencor, solo vacio, el vacio de quien sabe lo que son los sueños, de quien los añora en la cruda realidad de la sabiduria, de la impotencia que causa la eterna incertidumbre. Se preguntó donde estaría exactamente el, para intentar acudir a su encuentro. No era amor lo que sentía, era la obsesión de encontrar un compañero, incluso de fabricarselo lo que la había mantenido a su lado. El eterno torbellino de las posibilidades no escritas se agarró a los bajos de sus pantalones incrustandola físicamente en la silla. Era la impotencia de quien quiere vivir una vida, de quien se sabe espectador-hormiga de este mundo-jungla. Apenas le quedaban ánimos para tomarse el café, su mente se dejó llevar por el vuelo ligero del murmullo de las gentes del café, le resultaba curioso que la gente olvidase tan rápido una salida como aquella, que no les importase la posibilidad de tener un psicópata en potencia o un esquizofrénico atormentado entre ellos, ella sabía que no podía mas que esperar la vuelta a casa, esperar que las palabras de Gabriel no fuesen las últimas. "si fueses de verdad hecho de otra matriz... podrias oir mis pensamientos? podrías intentar comunicarte conmigo en la lengua de las palabras? podría reconfortarte eso?" De vuelta a la realidad de la experiencia Ana sintió la punzada de la rutinaria levedad existencial de su comunidad. Lo mas seguro era que Gabriel en su silencio, en su terquedad, hubiese derivado en algún tipo de alucinación autoinducida. Llevaba mucho tiempo con el, simplemente no cabía la posibilidad de que fuese un asesino. Simplemente era otra hormiguita resignada a la soledad, otro de todos los seres que había conocido que se rendian a la soledad permitiendo que la clase alta se adueñara de la ciencia, de la filosofía, de la literatura: de la vida; a cambio de ese lamentable bienestar que proporcionaban a la gran mayoría. Estaba sola en la lucha de intentar salir del aburrimiento que la sometia.
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morfeisa - Pluma de bronce

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
-Hija mía esto pertenecía a tú madre, yo se lo regalé cuando la conocí y quiero que te quedes con buenos recuerdos mios y suyos. Eramos tan felices juntos.
-Está muy hermosos papá, pero regresarás verdad?.
-(Con sollozos) Si Ana querida y junto a mi tu hermano estará.
- Vendrá contigo papá?(con una sonrisa en el pequeño rostro).
- Te lo prometo.
Recordó el abrazo fuerte que le dió y a su corta edad percibió que era como si toda la tristeza del mundo cayera sobre ella en ese instante.
Sentía como el beso cálido de su padre tocaba su mejilla y le limpiaba sus pequeñas lagrimillas.
De alguna manera aquel incidente en la mañana había hecho que vuelvan a su memoria con más fuerza los recuerdos de su infancia, tal vez por el vacío que había sentido en esos momentos y que pudiera parecerse al vacio que posiblemente Gabriel estuviera atravesando y por que había perdido a su madre por un hombre como él, un asesino...
-Señorita,¿ esta usted bien?.
Ana sacudió levemente la cabeza y miró por un momento a aquella mesera.
- le pregunté si se encuentra bien.
-Si , gracias y disculpe- dijo Ana.
La imagen risueña y despreocupada de aquella le hizo pensar en como es que cada persona podía tener tantas diferencias: forma de vida, pensamientos y sentimientos, como es que cada uno se plasmaba en la realidad en la que vivian.
Tratando de forzar una sonrisa como deseando que con ella al menos un poco de su ser recibiera alivio.
Se volvió hacia aquel monedero, sacó dos billetes y pagó la cuenta.
-Muchas gracias, musito nuevamente.
Cogió el bolso fuertemente y se paró descidida a enfrentar con más valor aquella noticia inesperada, a pesar que en ese momento no la había afectado demasiado, los pensamientos que surgían después de ello comenzaban a hacer estragos. Sabía que tenia que hacer algo pero estaba dudando con respecto a eso.
Por su mente las posibilidades infinitas volvían a circular era casi como un torbellino de nunca acabar.
El viento golpeaba con fuerza era la primera semana de invierno y las radios locales ya habían previsto que iba a ser uno de los más frios.
Ana se acomodó la bufanda, se ajustó el sombrero y salió de aquel abrigado cafe siguiendo el sendero que siempre tomaba a casa preguntandose y preguntandose, esperando que asi como el viento que rozaba su cara las respuestas llegaran...
- malem
- De la familia

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 20:18
Una vez vió a un adolescente llamado Harry Potter.
Ella estaba en la biblioteca, haciendo trucos de lógica, casi acababa de llegar allí, aquel dia cumpliría 7 años. Llevaba cerca de 5minutos dandole vueltas a un acertijo que había encontrado en un viejo cuento de hadas: Una princesa criada por elfos se había enamorado de un principe humano mientras miraba un espejo mágico. Como no podia salir de su mundo busco la ayuda del malvado Rupersltinking; este le dijo que solo la ayudaría si ella le ayudaba primero: tengo un repollo, una cabra, y un lobo. Una barca. Dos orillas hay en el bosque del mistério y solo si yo estoy presente la cabra no comerá repollo ni el lobo cabra, pero solo puedo llevar a uno cada vez.
Así pasaba el rato cuando Harry se sentó a su lado. Al rato Harry le dijo: sabes que eres especial? Casi nadie hace dibujitos para intentar resolver los acertijos, jaja. Ana que estaba mirando a Harry cuando le hablaba volvió la vista al cuaderno avergonzada, y sorprendida vió como los dibujos cobraban movimiento, el duende cogia la cabra, la dejaba en la otra orilla.... Entonces Harry le propuso: tengo dos caminos, cada uno con un guardian, uno siempre miente, otro siempre dice la verdad, ¿Que pregunta he de hacerles si quiero llegar a un pueblo al que solo me conduce uno de los caminos?.
Un coche casí atropelló a Ana, evidentemente tenía que hacer algo, le faltaba una base de realidad a la que agarrarse para no tener que perderse en su propio mundo. Gabriel no podía ser un asesino, era imposible que lo fuese, durante todo el tiempo que habian vivido juntos le había recordado todos los insignificantes detalles que la hacian parecer loca ante los demas, un calcetin de un color distinto, una camisa mal abrochada... Así ella había podido trabajar y mantenerlos a los dos, solo una cosa enturbiaba la relación: La distancia de la comunicación, si bien es cierto que el dependia de ella porque no hablaba, ella deseaba que pudiese ser independiente, ademas no le bastaba con una relación física, necesitaba atacar su problema de raiz, poder pensar en cosas reales y poder olvidar... !sobre todo poder olvidar¡ Hoy Gabriel había hablado, pero... A penas le conocía, ¡nunca había reaccionado así! !No sabía siquiera si volvería a verle¡ !ojalá el coche le hubiese atropellado!
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morfeisa - Pluma de bronce

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
Inmaculada era una mujer sencilla, aunque le gustaba pensar en si misma como una "chica" vivia aqui en Madrid, en este sucio y ajetreado Madrid donde puedes encontrar de todo, a lo pequeño claro; urbanita pero pequeño, nada que ver con tokio o con Mexico DF. Iba todos los dias laborables a la oficina, allí tenian puesta todo el dia kiss FM, su trabajo no era muy dificil, un poco aburrido quizas, pero se llevaba bien con las compañeras, al menos casi siempre, que en todos lados cuecen habas. En el descanso del almuerzo Inmaculada iba a tomar café abajo del bloque, le gustaba ir a la cafetería que hay en la calle O´Donell al lado del hotel, se hacía ilusiones de que algún dia un extranjero rico se fijaría en ella.
La verdad es que fea no era, algo torpe, muy inocente, y tenía la voz casi de pito, pero era muy buena gente, tranquila y constante, llevaba ya cuatro años llendo cada mañana al mismo café, todos los dias sin pasar ni uno y desde que llegó unas dos semanas atras, aquella pareja tan insólita, tan callada le había estado llamando la atención, eran realmente raros, se pasaban todo el rato en silencio, "en fin, una nunca sabe, mejor meterse en tus propios asuntos". Pero lo de oir "he matado a un hombre" sencillamente era demasiado y encima aquella tipa impasible, con esos ojos tan raros que parecian verlo todo y no se asustarón de nada, ni siquiera cuando el hombre salió corriendo... Inmaculada dió una rápida vuelta con la mirada por el local, nadie parecía haberlo oido; Cuando la chica se marchó preguntó a la camarera:
-¿Y esos dos, son un poquito extraños no?
-Si, es que tenemos enfrente la salida del pabellón psiquiatrico.
"Así que era eso¡ llevo un monton de tiempo preguntandome si el mundo estaba tan mal" pidió tres con leche para llevar y cogió camino de vuelta a la oficina.
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morfeisa - Pluma de bronce

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
- Miren que tenemos aquì.
Puso la bufanda en la boca y pudo coger el recipiente con los tres vasos de leche con la otra mano, casi se le cae uno por tal maniobra, pero la curiosidad le ganaba, nunca habìa visto un objeto como ese.
cuando por fin pudo levantar el objeto se dispuso a examinarlo, pero a la vez que levantaba su brazo hacia el rostro observò el reloj.
- Dios mìo casi las 2:30!!!!, el jefe me va dar una vez mas su sermòn por la tardanza!!.
Se guardò el objeto en el bolsillo de la chaqueta y avanzó a paso ligero hacia la oficina.
Inmaculada!, otra vez llega usted tarde, cuantas veces le voy a decir que el receso es de solo 1 hora, no sabe acaso usted ver el reloj? o es que lo tiene de adorno.
Parada en la entrada de la oficina estaba ella, habìa estado subiendo las escaleras rezando por no encontrarse al jefe de inmediato, pero parece que sus oraciones no habìan sido escuchadas.
-Ssi, si tengo el reloj - entrecerrando los ojos - no fue mi intensiòn, le prometo que no volverà a ocurrir.
-Espero que asì sea y ahora le sugiero que vuelva a la oficina y haga algo productivo por ahi.
Con un gesto muy duro, el señor Efrain diò la vuelta y se dirigiò hacia su oficina al final del pasillo, Inmaculada hizo lo mismo en sentido contrario no sin antes murmurar, como era de costumbre, cada vez que recibìa ese tipo de reclamos.
Cruzando la oficina de Natalia, su amiga, se metiò a la suya y cerrando la puerta se dispuso a averiguar mejor que era ese tan extraño objeto
motivo de su lio con el jefe.
-Caramba!!!, es un tallado muy hermoso y es muy suave, pero que será exactamente?- se puso a pensar-.
Era de piedra caliza muy bien pulida de forma circular media plana, con un agujero en el medio de aproximadamente unos dos centìmetros de radio, la pieza en total tenìa 5 centimetros de radio. Sobre la parte màs lisa se distinguìa una escritura media extraña que iba en media luna.
-Ummm, y esto?- se dijo asi misma-que escritura tan perfectamente hecha para algo pequeño, pero no logro entender lo que dice, está...está en un idioma extraño, interesante.
Inmaculada, que era fanàtica de la lectura, recordó unos escritos antiguos que había visto por ahí y se asemejaban a eso que estaba viendo en el momento, pero no se le vino a la mente mayor curiosidad ese instante.
Lo llevó hacia la ventana para poder distinguir mejor los detalles y asombrada vió como la pieza tenía un brillo verde esmeralda sutil, no lo había notado por lo apurada que estaba.
-Que hermoso que es!!. Se llevó el objeto al pecho con las dos manos y pensó: será mi amuleto, algo tan bonito no puede haber caido a mis manos solo por que si.
Comenzó a imaginar un sin fin de cosas que podrían pasar por tenerlo en sus manos, Inmaculada creía mucho en el destino y creía también que las cosas que sucedían no eran solo por mera coincidencia.
Un alo de esperanzas llego hacia ella, por fin iba encontrar el amor de su vida. Algo tenía que suceder!.
Dio la vuelta con los ojos cerrados, alucinando una y mil cosas nuevas, no se percató que el jefe estaba delante suyo, se había olvidado de cerrar las persianas!!!, el jefe la había estado viendo ya que fué segundos después detrás de ella para preguntarle sobre unos documentos y observó su actitud desde la ventana.
Al abrir los ojos , la cara brillosa y algo peluda con ojos enrojecidos estaban mirándole de cerca, el cuerpo se le desestabilizó al instante.
-Que está haciendo Inmaculada?.
Bajó las manos de inmediato y apretó el objeto con fuerza detrás de su espalda.
-Nna nada señor.
-Pues ahí está el problema, no está haciendo nada y no estamos progresando de esa manera.
Cuando se disponía a articular palabra de excusa, el jefe la interrumpió con la mano.
- NO me diga nada, nooo quiero escuchar más, dejelo ahí yo solo me lo imaginaré.
Recogió unos papeles que estaban visibles en el escritorio y dió media vuelta agitando la cabeza como en son de resignación.
-uff!!- penso- debo ser más cuidadosa la próxima vez, pero tuve suerte es la primera vez que no me da una fuerte riña.
Asoció entonces lo sucedido a lo que acababa de encontrar, se guardo el objeto nuevamente en el bolsillo de la chaqueta dejó un vaso de leche en su escritorio y se dispuso a llevar las otras dos a sus amigas, Natalia y Carmencita, casi se le había olvidado por ir andando en las nubes.
Pensó en contar el suceso y mostrar su gran encuentro, pero luego cambió de idea y pensó que sería mejor si lo mantuviera en secreto, total sus amigas siempre se habían burlado de su forma de pensar y decían que era muy soñadora, habría sido como agregar más leña al fuego.
-Soñar es algo maravilloso-pensó-tontas son ellas. Comenzó a reir, mientras cruzaba la puerta de la oficina de Natalia.
- malem
- De la familia

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 20:18
Ana se acostó, por intentar seguir un horario, pero ni siquiera se preocupaba de intentar dormir, hacía 2 dias que estaba de vacaciones. Se quedó mirando al techo con el cuerpo indiferente que ha aprendido a callar a fuerza de palos. Sentía las piernas cansadas como eternamente entumecidas, así que se dió la vuelta en la cama y las apoyo en el quicio de la ventana. Hacía mucho tiempo que las sentía así pero mucho mas que no le molestaba el dolor, algunas veces se preguntaba si serían normales sus sensaciones, o si era por lo que había pasado en el internado, pero aquella noche no pensaba en eso; Su cabeza giraba sola alrededor del espíritu del silencio que "Gabriel" había instalado en la habitación, ella estaba demasiado cansada para enfocar ningún objetivo, ni siquiera el de la supervivencia, ya nada importaba, Gabriel solo era uno mas.
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morfeisa - Pluma de bronce

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
Ya no recuerdo mi nombre... hace tanto tiempo que no lo escucho... La humanidad me ha olvidado, y yo sigo trabajando por ellos; Me parece casi una aberración, continuo teniendo todas mis responsabilidades y tan solo encuentro el apoyo de esa pobre chica; Ni siquiera sé si me procuraría el alimento de no ser por sus extremas circunstancias pasadas. Y sin embargo tengo la necesidad de estar junto a ella, Yo! el que sobrevivió a la furia de Amon, el elegido por los robles para extender su aliento, para matar... Es una incongruencia, seguir corriendo el riesgo de equivocarme solo, me falta el nim, sin el no puedo distinguir el mal, no desde que decidí extinguir mi nombre, no desde que los elfos decidierón mezclarse con los hombres, desde que los poderes del razonamiento y la creación se mezclarón...
La sombra bajo la farola del parque se estremecio de frio, su fuente había ido bajando la vista según pensaba, los ojos toparón con una piedra negra, el cuerpo se movió en busca de la sombra, su objetivo ver mejor la luna.
Ya lo he decidido, vuelvo a necesitar del culto, los robles no son tantos como antes, y hoy he hablado.
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morfeisa - Pluma de bronce

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- Registrado: Dom Jul 01, 2007 19:29
Aquella noche Ana soño ritmicamente; Con una figura gris mirando a la luna, envuelta en un manto verde; La figura se puso en movimiento, Ana sintiendose atraida por su mistério la siguió, unas diez luciernagas acompañaban a aquel ser que andaba sobre un rasguño mágico de unos 5 a 10 cm de ancho en medio del bosque.
Las luciernagas iban añadiendose según avanzaban, Ana temía que estar introduciendose en un mundo oculto que no le perteneciese, no era consciente de que era la voluntad de aquel individuo la que la guiaba en la distancia de los sentidos; El bosque y el camino que seguian iban haciendose cada vez mas tortuosos y cerrados en su profundidad pero Ana seguía casi hipnotizada los pasos de su futuro maestro; No importaban las piedras que torcían sus tobillos ni las hojas y ramas arañandole los antebrazos, no importaba abandonar el susurro de un riachuelo que prometia el reposo y el frescor en aquel tibio verdor, no importaba el escozor de las ropas pegadas al cuerpo; Nada de eso importaba, pero... ¿como podía él (porque erá un varón) avanzar con tanta elegancia?.
Tras una eternidad en el laberinto húmedo de sus pensamientos, la distancia entre los dos se incrementó, el sabor de los llantos pasados volvió a ella como si hubiese recobrado un hilo perdido y toda su vida solo hubiese sido un mísero instante; En aquel momento en que los mil gorriones hubiesen temido que se perdiese para siempre entre los árboles, Ana tuvo el conocimiento instintivo de cual era su rumbo, ya no hacía falta abrirse paso entre los árboles, estaba en las puertas naturales de la que en realidad era su casa.
La figura efectivamente desapareció de su vista, pero un claro se iba perfilando con la coincidencia de la luz del amanecer; De un amanecer renovado en aquel lugar mágico con las miradas de sus dueños-siervos tanto tiempo olvidados. Ana era Glinia.
-Estais aquí porque yo os he llamado.
Estoy aquí porque Ella me ha llamado.
Estamos aquí porque ellos nos han llamado.
Un rumor corrió entre las hojas de los robles, apenas 10 de ellos eran jovenes, los situados más atras si eran ya árboles milenarios.
Estaban en el claro exactamente 25, a nuestros ojos parecerían druidas.
Estaban agotados los 20 vestidos de blanco, ávidos del alimento del que habían sido privados.
-Mi nombre es Morfeo! El vuestro habeis de revelarme.
Ana levantó la vista al qué reconoció como su maestro, no era otro que "Gabriel" con un vestido verde.
-Morfeisa soy! Gracias por no haber abandonado.
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morfeisa - Pluma de bronce

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Camino por esas calles que tan bien conocía pero que no tenian nombre para ella, sus pasos eran los pasos de siempre, azorados, como si tuviese algo importante que hacer, y su mente vacía como en un eterno estado de trance; Era un mistério para ella como sus movimientos surgían sin más. Cuando llegó a la zona de Atocha su mente reaccionó, estaba ansiosa por llegar a su destino; Le encantaba entrar por la puerta del angel, con el bosque de los perdidos a la izquierda y la estatua al angel caido, era una estatua especial, con el mismísimo lúcifer gritando entre sus serpientes contra la luz del sol, el pelo enmarañado, ondulado, en actitud de eterna lucha. Se sentó sobre el césped, sacó el bolígrafo del bolsillo del tres cuartos y se dispuso a rellenar metódicamente el sudoku del final; La tierra estaba húmeda pero no le importaba, el abrigo ya estaba bastante sucio; Relajó el cuerpo y algo le empezó a picar bajo la pernera del pantalón; No había nadie, así que introdujo una de sus manos para rascarse, cuando la sacó estabá llena de sangre. Se asustó, se puso ansiosa, decidió ver cual era la causa inmediatamente, así que deshizo el camino y bajó corriendo la calle hacia la estación de tren en busca de una cafetería barata donde pedir un café para poder entrar al baño; La irrealidad ya la tenía anclada en el alma cuando cruzó las puertas de madera de lo que a ella le parecía un antro, pidió el café al aburrido y "quemado" camarero de 40 años:
-¿puedo pasar al servicio?
El camarero, de pocas palabras asintió con un gesto.
Ana bajó avídamente las escaleras, cerró la puerta tras de sí y se bajó los pantalones, se dió la vuelta y se miró el trasero en el espejo; ¡Eran letras! Espantada pudo leer con toda claridad: MORFEISA. Esto ya erá demasiado, si Gabriel se iba a pensar que con unas pocas drogas, sugestión y lo que fuese que hubiese utilizado para hacerle aquello estaba realmente loco, ni de coña iba a tragarse el rollo estílo Fredy Crugger. Simplemente era demasiado absurdo.
Se sentía dolida, frustrada, impotente en la rabia de quien sabe por experiencia que nadie la iba a escuchar, como no la escucharón cuando soñó con aquellos incendios una semana antes de que se produjese el primero, como no se quiso escuchar a sí misma cuando se producía el segundo, como decidierón no escucharla en el psiquiatrico cuando se produjo el tercero. Llevaba 2 años trabajando en el mismo lugar y se negaba rotundamente a volver dejar volar sus ideas hasta ese punto. Sencillamente tenía que haber una solución lógica y la única que se le ofrecía era Gabriel.
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morfeisa - Pluma de bronce

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