Como cada año, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ha publicado la Lista Roja de especies amenazadas, considerada la evaluación más efectiva del estado actual de la biodiversidad del planeta.
Así, en su edición de este año la IUCN incluye 41.415 especies, de las que 16.306 están en peligro de extinción, 200 más que el año pasado. "Están en peligro de extinción un mamífero de cada cuatro, un pájaro de cada ocho, un anfibio de cada tres y el 70% de todas las plantas", afirma la organización ecologista.
El gorila occidental y los orangutanes de Sumatra y Borneo, distintos tipos de algas y corales de las islas Galápagos, el delfín del río Yangtsé (China), el cocodrilo de India y Nepal o el albaricoque silvestre de Asia Central son algunas de las especies más amenazadas.
El último año desaparecieron 785 especies La UICN apunta como principales causas de la pérdida de biodiversidad a la caza y la pesca excesivas, la contaminación, el cambio climático y la destrucción y la degradación del hábitat natural, a través de la tala de árboles, la construcción de presas y sistemas de regadío.
Asimismo, la organización ecologista informó de que en el último año desaparecieron 785 especies, como la begonia de tallo lanoso que existía en Malasia, así como de que otras 65 sólo se encuentran en cautividad.
La directora general de la UICN, Julia Marton-Lefèvre, sostuvo que "el ritmo de pérdida de la biodiversidad está aumentando, por lo que es necesario actuar ya para reducirlo de manera significativa e impedir esta crisis global de la extinción".
El lince
Los que me han leído por aquí ya saben que soy un poco pesadito con el tema, pero el lince ibérico se declaró especie protegida en 1966 y es la única especie de felino alineado en la categoría 1 de la lista roja de la IUCN.
El efectivo total del lince ibérico, incluyendo subadultos pero no las crías, no excedía probablemente de 1,200 a principios de los años 1990, con solamente cerca de 350 hembras reproductoras. La población se ha visto reducida en los últimos 10 años en más de un 50%.
Actualmente el número de ejemplares se estima en menos de 200 y su distribución se ha visto relegada a únicamente dos núcleos genéticamente viables.
El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones se han ido separando paulatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomunicadas, fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Éste es un ejemplo más claro de fragmentación de área y uno de los problemas actuales más importantes para la conservación de la especie.









