Erase una vez un niño que quería ser mayor. Se llamaba Juan y estaba muy impaciente porque pensaba que el tiempo pasaba demasiado despacio.
Un día en el colegio, la profesora les preguntó a los niños que querían ser de mayores.
David dijo que quería ser bombero.
Tania contesto que quería ser doctora.
Y cuando le toco el turno a Juan, respondió:
-Yo quiero ser mayor ahora.
-Pero primero tienes que elegir que profesión quieres tener antes de crecer- le explicó con mucha paciencia.
Pero Juan tenía sus motivos muy claros y se los expuso:
-Yo quiero ser mayor para poder estar con mi papa, ya que ahora trabaja para comprarme la comida, y de esta forma cuando yo crezca él se quedará en casa conmigo. Pero aún soy demasiado pequeño, y no me parece que esté creciendo.
Juan echaba mucho de menos a su padre, porque este se pasaba gran parte del día trabajando. Pero no solo necesitaba el dinero para comprar comida, también tiene que pagar otras necesidades y las facturas
La maestra decidió esperar hasta finalizar la clase para hablar con Juan, y le hizo quedarse para hacerle comprender que las cosas no son tan sencillas.
-Juan, piensa que tu papa no trabaja porque le guste, además también está triste cuando se separa de ti.
-¿Entonces porque se va tan a menudo?
- Has de comprender que todos los oficios son duros, por eso debes elegir ahora la profesión que tienes que estudiar, para luego trabajar en algo que te guste. Cuando tú seas mayor, tu padre seguirá trabajando, no por ello se quedará en casa contigo. Tú seguirás tu camino, serás papa y también trabajarás. Te entristecerás al sepárate pero vas a querer darles todo lo mejor y eso cuesta más dinero. Ahora no debes tener prisa por crecer, es tu tiempo de jugar.
Juan pareció convencerse, y le contestó:
-Vale, pues si también tengo que trabajar, entonces ya no quiero crecer, me voy a quedar pequeño, pero el poco tiempo que estoy con mi papa me portaré bien.
Como reflexión quiero añadir que los niños son cambian muy a menudo de idea, quieren muchas cosas, a veces imposibles. Los padres quieren compensar el poco tiempo que están con ellos consintiendo más caprichos de los que se pueden permitir, y cada vez los niños se van volviendo más exigentes y egoístas. No entienden el valor de las cosas ni comprenden el esfuerzo de sus padres por conseguirlas. He preferido que el cuento tenga un final feliz porque es para niños, pero creo que en realidad el niño hubiese exigido cada vez más.
Un día en el colegio, la profesora les preguntó a los niños que querían ser de mayores.
David dijo que quería ser bombero.
Tania contesto que quería ser doctora.
Y cuando le toco el turno a Juan, respondió:
-Yo quiero ser mayor ahora.
-Pero primero tienes que elegir que profesión quieres tener antes de crecer- le explicó con mucha paciencia.
Pero Juan tenía sus motivos muy claros y se los expuso:
-Yo quiero ser mayor para poder estar con mi papa, ya que ahora trabaja para comprarme la comida, y de esta forma cuando yo crezca él se quedará en casa conmigo. Pero aún soy demasiado pequeño, y no me parece que esté creciendo.
Juan echaba mucho de menos a su padre, porque este se pasaba gran parte del día trabajando. Pero no solo necesitaba el dinero para comprar comida, también tiene que pagar otras necesidades y las facturas
La maestra decidió esperar hasta finalizar la clase para hablar con Juan, y le hizo quedarse para hacerle comprender que las cosas no son tan sencillas.
-Juan, piensa que tu papa no trabaja porque le guste, además también está triste cuando se separa de ti.
-¿Entonces porque se va tan a menudo?
- Has de comprender que todos los oficios son duros, por eso debes elegir ahora la profesión que tienes que estudiar, para luego trabajar en algo que te guste. Cuando tú seas mayor, tu padre seguirá trabajando, no por ello se quedará en casa contigo. Tú seguirás tu camino, serás papa y también trabajarás. Te entristecerás al sepárate pero vas a querer darles todo lo mejor y eso cuesta más dinero. Ahora no debes tener prisa por crecer, es tu tiempo de jugar.
Juan pareció convencerse, y le contestó:
-Vale, pues si también tengo que trabajar, entonces ya no quiero crecer, me voy a quedar pequeño, pero el poco tiempo que estoy con mi papa me portaré bien.
Como reflexión quiero añadir que los niños son cambian muy a menudo de idea, quieren muchas cosas, a veces imposibles. Los padres quieren compensar el poco tiempo que están con ellos consintiendo más caprichos de los que se pueden permitir, y cada vez los niños se van volviendo más exigentes y egoístas. No entienden el valor de las cosas ni comprenden el esfuerzo de sus padres por conseguirlas. He preferido que el cuento tenga un final feliz porque es para niños, pero creo que en realidad el niño hubiese exigido cada vez más.
Como este es el viejo lo guardo en Spoiler, así no ocupa sitio, y el bueno viene después.




