Bien, hace ya un tiempo colgué en este mismo hilo el comienzo de un cuento infantil sobre un niño muy preguntón que tenía un loro como amigo. He definido un poco más la idea y he añadido más cosas a la historia para enriquecerla un poco. Os dejo aquí la introducción de la historia, ya me diréis qué os parece. Pongo la historia en spoiler para que no ocupe mucho.
Muchas gracias.
Muchas gracias.
Esta historia es tan real como el libro que tenéis en las manos. Ya sé que en algunos momentos os parecerá un poco difícil de creer, pero os prometo que todo lo que os voy a contar ocurrió de verdad.
La historia es también parte de mi historia, pues muchas de las situaciones que aquí voy a contar, las viví yo con Santiago.
Pero bueno, ¡qué maleducada soy!. He empezado a contaros la historia sin presentarme. Yo me llamo Marta y soy la mejor amiga de Santiago. Bueno, después de Perico, un loro muy pesado que habla rarísimo. No sabe pronunciar la letra “s”, ¡qué gracioso!.
Santiago y yo nos conocemos desde que nacimos, porque nuestras madres dieron a luz el mismo día y a la misma hora en el hospital del pueblo, así que somos como hermanos. Aunque siempre hemos tenido nuestras discusiones, porque dicen que las personas que se desean se pelean, yo estoy muy enamorada de Santiago. Sueño con él todas las noches. Pero Santiago no creo que sienta lo mismo por mi: él dice que se enamorará cuando sea mayor, que ahora es muy pequeño y que, como le dice su padre, estar enamorado es una desgracia como otra cualquiera, así que cuanto más lo evite, mejor.
Bueno, que me enrollo más que las persianas. Os decía que Santiago y yo somos muy amigos. Siempre vamos juntos a cualquier sitio y yo soy la única que conoce su secreto. Bueno, yo, Perico y, ahora, vosotros. Tenéis que prometerme que no se lo contaréis a nadie. Santiago dice que si algún adulto supiera su secreto intentarían aprovecharse de él para conseguir fama y dinero, porque los adultos sólo buscan eso. La verdad es que el secreto de Santiago es tan bonito que todos querríamos tenerlo. Más bien es un gran don el que tiene mi amigo. No sabemos por qué lo tiene, ni si lo tiene desde que nació, pero mi amigo puede viajar a cualquier lugar del mundo, sólo con imaginarlo. Al principio, cuando lo descubrió, estaba muy asustado. Imaginaos si un día os despertáis de repente en China o, al ver un anuncio de América en la televisión, aparecéis allí al instante. Pero con el paso del tiempo podía controlar cuándo quería viajar y cuándo no. Hasta terminó controlando tan bien su don que más de una vez pude viajar con él. Yo le daba la mano, cerraba los ojos, y cuando los abría de nuevo, estábamos en otro lugar. ¡Es una pasada!
Santiago es muy curioso y tiene la gran manía de preguntar el por qué de todo lo que se le ocurre. Eso es bueno por una parte, ya que así aprende muchas cosas; pero por otra parte resulta muy pesado que esté siempre preguntando. ¡Podría callarse un poco de vez en cuando!
Siempre lleva con él una libreta donde apunta todas las preguntas para las cuales no encuentra respuesta, porque piensa que algún día encontrará a alguien que sepa todas las respuestas y pueda explicarle todo aquello que no entiende. En fin, espero que encuentre a esa persona pronto, porque hasta el momento ya ha llenado de preguntas sin respuesta cincuenta y ocho libretas. ¡Qué barbaridad!
Mientras tanto, su amigo Perico le sabe contestar a muchas preguntas que hace. Perico es un loro, pero no es un loro cualquiera. Es un kakapo y sabe hablar. ¿Que no sabéis lo que es un kakapo? Si os parece bien os lo cuento enseguida y muchas otras cosas sobre cómo se conocieron Santiago y Perico.
La historia es también parte de mi historia, pues muchas de las situaciones que aquí voy a contar, las viví yo con Santiago.
Pero bueno, ¡qué maleducada soy!. He empezado a contaros la historia sin presentarme. Yo me llamo Marta y soy la mejor amiga de Santiago. Bueno, después de Perico, un loro muy pesado que habla rarísimo. No sabe pronunciar la letra “s”, ¡qué gracioso!.
Santiago y yo nos conocemos desde que nacimos, porque nuestras madres dieron a luz el mismo día y a la misma hora en el hospital del pueblo, así que somos como hermanos. Aunque siempre hemos tenido nuestras discusiones, porque dicen que las personas que se desean se pelean, yo estoy muy enamorada de Santiago. Sueño con él todas las noches. Pero Santiago no creo que sienta lo mismo por mi: él dice que se enamorará cuando sea mayor, que ahora es muy pequeño y que, como le dice su padre, estar enamorado es una desgracia como otra cualquiera, así que cuanto más lo evite, mejor.
Bueno, que me enrollo más que las persianas. Os decía que Santiago y yo somos muy amigos. Siempre vamos juntos a cualquier sitio y yo soy la única que conoce su secreto. Bueno, yo, Perico y, ahora, vosotros. Tenéis que prometerme que no se lo contaréis a nadie. Santiago dice que si algún adulto supiera su secreto intentarían aprovecharse de él para conseguir fama y dinero, porque los adultos sólo buscan eso. La verdad es que el secreto de Santiago es tan bonito que todos querríamos tenerlo. Más bien es un gran don el que tiene mi amigo. No sabemos por qué lo tiene, ni si lo tiene desde que nació, pero mi amigo puede viajar a cualquier lugar del mundo, sólo con imaginarlo. Al principio, cuando lo descubrió, estaba muy asustado. Imaginaos si un día os despertáis de repente en China o, al ver un anuncio de América en la televisión, aparecéis allí al instante. Pero con el paso del tiempo podía controlar cuándo quería viajar y cuándo no. Hasta terminó controlando tan bien su don que más de una vez pude viajar con él. Yo le daba la mano, cerraba los ojos, y cuando los abría de nuevo, estábamos en otro lugar. ¡Es una pasada!
Santiago es muy curioso y tiene la gran manía de preguntar el por qué de todo lo que se le ocurre. Eso es bueno por una parte, ya que así aprende muchas cosas; pero por otra parte resulta muy pesado que esté siempre preguntando. ¡Podría callarse un poco de vez en cuando!
Siempre lleva con él una libreta donde apunta todas las preguntas para las cuales no encuentra respuesta, porque piensa que algún día encontrará a alguien que sepa todas las respuestas y pueda explicarle todo aquello que no entiende. En fin, espero que encuentre a esa persona pronto, porque hasta el momento ya ha llenado de preguntas sin respuesta cincuenta y ocho libretas. ¡Qué barbaridad!
Mientras tanto, su amigo Perico le sabe contestar a muchas preguntas que hace. Perico es un loro, pero no es un loro cualquiera. Es un kakapo y sabe hablar. ¿Que no sabéis lo que es un kakapo? Si os parece bien os lo cuento enseguida y muchas otras cosas sobre cómo se conocieron Santiago y Perico.





