Es una novela dura, muy dura. Aunque se base en un hecho ficticio y poco probable (aunque nunca se sabe) de una repentina ceguera que afecta a nivel mundial (eso nos hace suponer), el comportamiento de la sociedad ante la crisis y de los seres humanos en general es bastante real. La bondad y solidaridad tiene cabida, apenas, pero la hay, pero la crueldad, el abuso, la maldad, llega a niveles de tanta bajeza que hieren al lector, porque no vemos fantasia en esos comportamientos, ni ficción, si no algo que probablemente sucedería en estos casos. Las personas sensibles que preparen los kleenex, yo utilicé unos cuantos. Incluso en algun momento pensé en abandonarlo, pero era una lectura tan intensa que no pude despegarme del libro.
No he leído nada más de Saramago, pero Ensayo sobre la ceguera la han definido como una de sus mejores novelas.
Si preferís ver la peli, confieso que tengo bastante fe en ella. El director, Fernando Meireilles, tambien dirigió Ciudad de Dios y El jardinero fiel, ambas 100% recomendables, e incluso me gustó más la peli que la novela de LeCarré.
Bueno, ahí queda dicho.






