| i_real_es esta leyendo Historia del Tiempo, Stephen Hawking |
| Últimos temas NADA ES ETERNO... Paul Ferdinand es un administrativo que trabaja en la administración pública adicto al tabaco. A sus cuarenta y tres años se le acaba de ... EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO... Liam Beckett llega a su pequeño apartamento después de un día de trabajo y recibe una llamada impregnada de misterio de su mejor amiga, K... Certamen microrrelatos para blogger... Puede que este certamen de microrrelatos para bloggers le interese a alguien. Aquí podéis las bases del concurso: http://www.ven... MORRIÑA 2... O que eu sinto, meniña, nace no chan do labrego, uns chámanlle morriña, outros o mal do galego. Galego sou, cidadan do mundo, Galego sou,... |
Últimos post Re: LISTA NEGRA... LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost... Re: Todos a la mesa... Venga, a sentarse todo el que quiera. Para hacer amistades necesitaríamos tener nuestro rinconcito más personal, y nada, he abierto este.... Re: Para todos los que esperan su primera publicación.... Como yo lo conseguí, si alguien me necesita, que no dude en contactar conmigo. http://www.lavozdegalicia.es/noticia/co ... C12991.htm... Re: Una lágrima por ti.... Espero que os guste y envío enlace. http://www.lavozdegalicia.es/noticia/co ... C12991.htm... |
Lo más comentado ¿Qué estáis escuchando en este momento?... Yo estoy escuchando "The Fairy Queen" de Henry Purcell para un examen que tengo en Septiembre ... LISTA NEGRA... LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost... LISTA BLANCA... LISTA BLANCA: En ella cada uno contará experiencias dignas de la pureza, la alegría, el bien, el amor, la exaltación pura y su... ¿qué libro estais leyendo ahora?... Estoy acabando de leer "Pepita Jimenez" novela epistolar de Juan Valera, escritor de Cabra, un pueblo de Córdoba. Cuando termine ... |
||||
En el instituto.
Moderadores: Yolanda, Colaboradores
En el instituto.
En mi clase, eran todos más pequeños que yo, ya que era una de las repetidoras, por eso ninguno me llamaba especialmente la atención. Las horas de se me hacían interminables esperando el patio o los cambios de clases para exhibirme allí donde estaban lo más mayores.
Un día como muchos otros, tuvimos un examen, yo por supuesto no había estudiado nada y tuve que entregarlo en blanco, el profesor me miró con cara de pocos amigos y me hizo sentarme al final del aula para no molestara al resto de compañeros.
Me senté al fondo, en una esquina, en la otra estaba otro repetidor algo mayor que yo, nos llevábamos bastante mal, habíamos tenidos unas palabras más altas que otras, pero yo sabía que le ponía tanto o más como a los otros chicos.
Recuerdo que ese día llevaba unos vaqueros muy ajustados bajos de cintura y una camiseta de pico con mucho escote y cortita, dejando ver mi ombligo.
Carlos, creo que así se llamaba, no paraba de mirarme de reojo durante la clase, sabía que estaba disfrutando con las vista privilegiadas que tenía y eso empezó a encender mi sexo.
Siempre he tenido mucha facilidad de excitarme, no importa el lugar ni el momento, pero en esa edad debo reconocer, que mi lívido sexual era mucho más alta.
En una de esas miradas furtivas lo pillé, al principio se quedó algo cortado pero luego me sostuvo la mirada, desafiante, yo lo miraba seria e implacable, hasta que mis ojos sin poder remediarlo, se dirigieron a su entrepierna de la cual se apreciaba una gran erección, sin querer sonreí y me mordí el labio inconscientemente, luego sin dejar de mirar e imaginar lo habría debajo de esos pantalones anchos y desaliñados, empecé suavemente y frotar mis muslos, uno contra otro, de esa manera las costuras de mi ceñidísmo pantalón, rozaban sucesivamente mi sexo, mis labios, mi clítoris, hasta hacer que casi mojara los pantalones de tanto placer y excitación, los pezones se marcaban descarados bajo la fina tela de mi camiseta, mis mejillas estaban rosadísima en contraste de mi pálida piel, mis labios entreabiertos temblaban de placer, mis manos agarraban fuertemente la silla como desahogo a tanto placer, no podía gritar, ni gemir, ni retorcerme, notaba los líquidos de mi excitación mojar mis ingles, mis muslos, mi tripa temblaba cada vez más, mis piernas se movían cada vez un más poco rápido disimuladamente hasta que de un momento a otro me corrí, me vine abajo, tenía la boca llena de saliva que casi se me derrama por las comisuras de mis labios, estaba exhausta.
Cuando abrí los ojos, Carlos seguía mirándome, estaba cachondísimo lo notaba, me gustaba, me sentía orgullosa de lo que había conseguido. Le sonreí pícara y dejé descansar mi cabeza encima de la mesa con los ojos cerrados hasta que sonó el timbre.
Todos salían de clase, era la hora de patio, Alfonso – así se llamaba mi profesor – me hizo quedarme un momento para charlar con él, la típica bronca de que tenía que estudiar más y todo ese rollo, le prometí lo de siempre y salí satisfecha y segurísima de que me estaba mirando el culo mientras me alejaba. Sonreí para mi misma y seguí caminando para dirigirme a la cafetería, cuando de repente alguien me cogió con fuerza del codo y tapándome la boca con brusquedad me metió en el baño de los chicos. Cuando reaccioné me di cuenta de que era Carlos.
Me estampó contra una de las puertas haciéndome daño incluso, estaba muy pegado a mi, notaba claramente su erección, su respiración golpeaba contra mi cara sin piedad.
-¿Eh tío que haces, estás tonto o qué? No ves que es el baño de los tíos.- decía intentando zafarme de él, me hacía la estrecha, pero esa situación me estaba poniendo de nuevo muy cachonda.
-¡Qué te calles zorra!- me decía apretando con fuerza mis muñecas contra la puerta por encima de mis hombros - ¿qué te creías que me la ibas a poner así de dura para nada? - tenía más fuerza de lo que me esperaba, agarró mis dos muñecas con una mano, abrió la puerta de uno de los muchos retretes y me empujó dentro con fuerza, casi me tira, pero él mismo me sujetó para que eso no ocurriera, mis bragas estaban cada vez más húmedas, mis pezones empezaban a notarse bajo la camiseta.
-¡Joder Carlos, suéltame de una puta vez me haces daño!- le decía entre gemidos de dolor, pero en el fondo deseando que no me soltará.
Cerró la puerta a sus espaldas con pestillo, y seguidamente y para mi sorpresa me agarró del pelo estirándome, dejando mi barbilla apuntado hacía arriba, me hacía daño de verdad, pero las sensaciones que sentí en ese momento son indescriptibles, me miraba atentamente, el cuello... los labios... el escote, mis piernas ya estaban temblando de pura excitación, se acercaba tanto a mí que sentía su aliento rodeando mi cuello, no pude evitar soltar un gemido de puro placer cuando me lamió de arriba abajo el cuello con su lengua, mojada, larga y ancha.
-Mirate, que puta eres, esto es lo que te mereces por zorra, por provocar, por disfrutar tanto cuando lo haces, por ser una calienta pollas y luego hacerte la estrecha, pero a mi no me engañas eh sé que esto te gusta, he visto como te corrías en clase, como ponías esas cara de putita gozando, seguro que si ahora meto mi mano en tu pantalón estas aún chorreando – mientras me decía todo esto, pasaba sus dedos por mi escote, por el filo de mi vaquero, por mi cintura, todo con una delicadeza sorprendente, dado que aun tenía mi pelo agarrado y con bastante fuerza.
-Ahora te voy a dar lo que has estado pidiendo a gritos – yo cada vez tenía la respiración mas agitada, nunca me hubiera imaginado que un comportamiento así, como el de Carlos, me pusiera tan caliente, ese día descubrí que me encantaba que me trataran como a una zorra. En realidad lo que era.
Dicho esto me desabrochó bruscamente los botones de los vaqueros, con fuerza los bajo a la altura de mis rodillas, con ellos también bajaron mis braguitas empapadas, mi sexo estaba a la vista completamente, depilado y brillante por todos mis jugos, que se extendían hasta la parte interior de mis muslos. Carlos empezó a acariciarme los muslos con algo de brusquedad, los apretaba entre sus manos, la carne pálida y húmeda resbalaba entre sus dedos, los arañaba, yo contenía mis gemidos mordiéndome los labios, cuando se cansó de manosear mis muslos “virginales”, ya que ningún otro chico había reparado en esa parte de mi anatomía, se centró por completo en mi sexo, seguía con una mano en mi pelo, y con la otra, mientras no dejaba de morder y mojar mi cuello, me metió dos dedos de golpe, entraron y resbalaron sin ningún esfuerzo, los metía y los sacaba con fuerza y rabia mientras que con la palma de su mano chocaba una y otra vez con mi clítoris rojo e inflamado.
Ya no aguantaba más, estaba a punto de correrme sobre su mano, empecé a gemir y dar grititos de placer, eso le ponía y a la vez le enfurecía más, su mano cada vez iba más y más rápido, su boca se entretenía en mi oreja, lamiendo, mordiendo, chupando, después de un grito de puro placer finalmente me corrí sobre la mano experta de Carlos, este me soltó el pelo, cogió mi cabeza con las dos manos, me besó introduciendo toda su lengua en mi boca, presionando mis labios con ella, al principio me resistía, luego no pude más que dejarme llevar, besaba excepcionalmente bien, nada que ver con los otros chicos con los que había estado.
-Ya te has corrido zorra, anda que has tardado, pero ahora me toca a mí – cogió mis hombros y empujándome hacía abajo consiguió que quedará de rodillas en el suelo, él sin dejar de mirarme, serio y cachondísmo, bajo la cremallera de sus pantalones y sacó el enorme falo que no tardaría en introducir en mi dulce boca, al verla tan grande y sumamente llena de venas marcadas me asusté y fasciné a la vez, mi expresión no debía dejar lugar a dudas
– No te asustes guarra, hoy no te la pienso meter - cogió mi cabeza con una mano y la guío hasta el motivo de mi asombramiendo, me dolía tener la boca tan abierta, pero me encantaba saber que se la estaba chupando, lo hice todo lo bien que sabía en aquellos entonces, Carlos parecía bastante satisfecho con mi mamada, gemía y golpeaba la puerta con el puño, yo cada vez iba más rápido ayudada por su mano en mi cabeza, creía que en una de esas brusca embestidas iba a atragantarme, mis labios presionaban con fuerza, mi lengua jugueteaba todo lo que podía con glande, la saliva chorreaba casi, y con mis manos masajeaba sus pelotas sin parar, hasta que de improvisto eyaculó dentro de mi boca a la vez que soltaba un grito exagerado, me lleno entera, luego apoyó la cabeza contra la puerta unos segundos, mientras yo me limpiada y me ponía los vaqueros, me miró tan serio como siempre, se la metió de nuevo, subió la cremallera.
- No has estado nada mal, pero me esperaba más de una zorra como tú, peinate y lavate un poco la cara, y ya sabes, ten cuidado conmigo, la próxima vez puede que te folle.
Y se fue sin más.
Lo de la próxima vez, quizás os lo cuente otro día.
- E_truska
- Recién llegad@

- Mensajes: 22
- Registrado: Mié Jun 09, 2010 09:15
- Ubicación: Ibiza
- ¿Qué libro estás leyendo ahora?: Kafka en la orilla
- Último libro leido: El misterio del cuarto amarillo.
- Libro preferido: La sombra del viento.
Re: En el instituto.
-

Duny45 - Recién llegad@

- Mensajes: 33
- Registrado: Jue Ago 12, 2010 11:49
- ¿Qué libro estás leyendo ahora?: Mitología de NY
- Último libro leido: El Psicoanalista
- Libro preferido: El nombre del viento
¿Quién está conectado?
Usuarios navegando por este Foro: agcholbi y 13 invitados
