Ayer, empecé la lectura muy acelerada

-por eso en francés- de "L'Etranger". Ya lo había leido hace unos 35, no ¡40! años, a la edad de unos 18 años, jovén, en 1967, lectúra obligatória en el curso "francés 5" en Estados Unidos. Esta vez, dado las nuevas perspectivas otorgado por otra vista sobre la vida, me quedo muy inquiéto con esa obra escrita en un lenguaje tán sencillo, tán facil a leer. Lo que, a la jovén edad de 18 me parecía ni más ni menos que aburrido y carente de contenido, hoy esta llenada por un pesado contenido de "déjà vu", muy pertubador, por ser muy próximo y muy lejos al mismo tiempo, por ser muy reconocible, muy ajeno. Escalofrío con sudor.
La normaldad del vacío. Ni siquiera logra a amar, el protagonista, a la única persona que hubo sido capaz de provocar amor, sentido. Pero no se provoca, ni sentido ni amor, del nada, no vale la pena pegar a un burro muerto.
A mi, claro, prifiero histórias con gran contenido en la narración, emocionantes, con un moral, "positivistas"...y como se dice en Hollywood... "drama". Pero, en el sentido de Buddha, son males las emociones, no hay bien, ni mal, ya hemos visto adonde conducen ciertas emociones...las peores guerras, los peores dictaturas.
Es muy pertubador, "El Extranjero".
Pablo