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EN EL METRO
Moderadores: Yolanda, Colaboradores
EN EL METRO
Un mañana me desperté, y supe que sería el día, ese gran día que yo tanto ansiaba.
Me subí en el metro, y como siempre, me quedaba de pie, con la espalda apoyada en las puertas.
Como siempre, miraba a la gente, la observaba, me gustaba observar los movimientos de las personas, como se comportaban etc….En la tercera parada, entre multitud de gente, te vi, te miré a los ojos y sonreí para mi misma, sabía que ibas a ser tu, sabía que tu me brindarías el placer de cumplir eso que tanto esperaba y deseaba.
Subiste en el metro, estaba hasta arriba, a plena hora punta cuando le gente va a trabajar. Te pusiste en frente mía, entre nosotros había unas cuantas personas, pero empecé a pensar, a imaginar como sería tu miembro, como lo tendrías, como sería sentirte dentro de mí, y comencé a excitarme mucho, sentí un cosquilleo en mi concha, noté como se humedecía, y tú me miraste, y sentiste que estaba ardiente de placer, sentiste que estaba deseosa de que me tomaras, yo simplemente me limité a sonreir.
Con la excusa de que entraba más gente en el vagón, te acercaste a mí, e inevitablemente nos rozamos, te pusiste justo en frente de mí, yo empecé a acelerarme ya que sabía lo que iba a ocurrir. Sin mirarme, metiste tu mano entre mi abrigo, y empezaste a tocarme el vientre, yo estaba que me salía, quería que me follaras allí mismo, delante de todo el mundo.
Seguiste tocando el borde de mi falda, mientras disimulábamos con los abrigos, entonces yo te cogí la mano, y la coloqué justo debajo de la falda, en mi concha, deseaba que me tocaras, que me introdujeras los dedos dentro, y eso hiciste, con la mano bajo mi falda, empezaste a tocarme, despacito, a meter tus dedos entre mis labios, comencé a mojarme mientras miraba a la gente, nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando, ligeramente alcé un poco mi pierna derecha, para que pudieras tocar mejor y más. Me introducías los dedos en mi concha, me tocabas, me pellizcabas, mmmm me encantaba, me estaba excitando tanto que yo con mi mano, toqué tu miembro, y vi que estaba muy duro, por lo que eso me excitó más aún, semejante miembro tenías, deseaba que me lo metieras hasta dentro, hasta el final.
Comencé a acariciarlo despacio, por encima del pantalón, nadie nos veías, nadie sabía lo que estaba pasando. Tú seguías frente a mí, sin mirarme, esa situación me volvía loca.
Poco a poco acariciaba tu miembro mientras tu seguías masturbándome, me encantaba, entonces me quité, y como si fuera la hora de salir del vagón, me puse delante tuya, dándote la espalda, entonces te susurré, quiero que me folles, quiero que me cojas aquí delante de todo el mundo.
Tú sacaste tu gorda verga del pantalón, y me levantaste levemente la falda, colocaste tu gran polla en mi concha y poco a poco empezaste a clavármela, dios, no podía más, estaba tan excitada que iba a correrme ya mismo.
Empezaste a follarme por detrás, despacito la metías, y la sacabas, yo miraba para todos lados y nadie sabía lo que pasaba, podía oír tus silenciosos pero excitantes gemidos, eso me ponía más aún.
Me encantaba notar como me metías tu gran polla dentro de mí, como me reventabas silenciosamente, deseaba poder coger tu polla y chapártela, lamértela como nunca nadie había hecho, deseaba darte placer, deseaba que fueras mío.
Extasiada de placer, sacaste tu pollita de mí, y me susurraste al oído que me girara, , me di la vuelta, y ahora sí pude ver tu miraba, tu sucia mirada que pedía a gritos follarme.
Volviste a sacarte la polla y por delante me volviste a meter los dedos en mi concha a la vez que dirigías tu gran polla para metérmela, entonces volví a sentir ese sentimiento tán rico de tener tu enorme polla caliente dentro de mí, apunto de estallar.
Con la mano izquierda me levantaste la piernas y noté como tu polla entraba hasta dentro de mí, hasta la entrañas, dios no me lo podía creer, nadie se estaba dando cuenta que estábamos follando como locos.
Me la metías entera hasta dentro, la sacabas, despacito, y me mirabas a los ojos, me follabas como nadie nunca hizo, me encantaba mirarte a los ojos mientras me follabas, me encantaba no poder decirte nada, seguiste metiéndola cada vez más rápido, la sacabas, la metías llena de mis flujos, ya no podía más, iba a correrme, seguiste follándome hasta que no pude más y me corrí, entonces sentí como mi concha se llenaba de tus fluidos, mmmmm que rico, me hubiera encantado que acabaras en mi boca, pero no pudo ser, me llenaste enterita de ti, entonces me dijiste esta es mi parada, me diste un beso en la frente, y no volví a saber más de ti.
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- Registrado: Mar Nov 24, 2009 17:20
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