PuchiiCarrera esta leyendo ensayo sobre la ceguera  

             
  Últimos temas
Aprendí a Sufrir, de Mateu Carrió....

Título: Aprendí a Sufrir. Autor: Mateu Carrió. Editorial: Ediciones del Serbal. Precio: 15€. Páginas:


NADA ES ETERNO...

Paul Ferdinand es un administrativo que trabaja en la administración pública adicto al tabaco. A sus cuarenta y tres años se le acaba de ...


EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO...

Liam Beckett llega a su pequeño apartamento después de un día de trabajo y recibe una llamada impregnada de misterio de su mejor amiga, K...


Certamen microrrelatos para blogger...

Puede que este certamen de microrrelatos para bloggers le interese a alguien. Aquí podéis las bases del concurso: http://www.ven...


  Últimos post
Re: Si eres nuevo...

Si eres nuevo en un sitio, te sientes desubicado y triste. Yo sé de esa sensación, criminal en el ensañamiento de la soledad. Si es usted...


Re: LISTA NEGRA...

LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost...


Re: Todos a la mesa...

Venga, a sentarse todo el que quiera. Para hacer amistades necesitaríamos tener nuestro rinconcito más personal, y nada, he abierto este....


Re: Para todos los que esperan su primera publicación....

Como yo lo conseguí, si alguien me necesita, que no dude en contactar conmigo. http://www.lavozdegalicia.es/noticia/co ... C12991.htm...


  Lo más comentado
¿Qué estáis escuchando en este momento?...

Yo estoy escuchando "The Fairy Queen" de Henry Purcell para un examen que tengo en Septiembre ...


LISTA NEGRA...

LISTA NEGRA: En este apartado sólo caben nuestras tristezas, las historias horribles que vemos por televisión, el agregado nost...


LISTA BLANCA...

LISTA BLANCA: En ella cada uno contará experiencias dignas de la pureza, la alegría, el bien, el amor, la exaltación pura y su...


¿qué libro estais leyendo ahora?...

Estoy acabando de leer "Pepita Jimenez" novela epistolar de Juan Valera, escritor de Cabra, un pueblo de Córdoba. Cuando termine ...


 
             

EL MISTERIOSO CASO DE JANE

¿Os apetece? consiste en escribir la continuación de lo que el anterior haya dejado escrito, respetando siempre al anterior.

Moderadores: Yolanda, Colaboradores

EL MISTERIOSO CASO DE JANE

Notapor veerginia el Mar Ago 24, 2010 11:13

Su diminuta cabeza colgaba balanceándose al final de la cuerda, sus facciones que en algún momento debieron ser delicadas se mostraban abotargadas y su piel, ahora color añil, dejaba entrever la dureza con que le había tratado la vida.
Se hacía llamar Jane, pero dudo mucho que ese fuera su verdadero nombre. Solía encontrármela en el bar de Fredy y aunque tenia por costumbre hablar poco, una lección que la vida se había encargado de enseñarle a golpes, por alguna extraña razón conmigo se mostraba abierta. Imagino que para ella fui lo más parecido a el amigo que nunca tuvo. Jamás me dijo a que se dedicaba, aunque era conocido por todos que ejercía la prostitución para sobrevivir, nunca se me insinuó, yo era su válvula de escape y el estar conmigo traía a su miserable vida un poco de normalidad.
veerginia
Recién llegad@
Recién llegad@
 
Mensajes: 7
Registrado: Sab Ago 21, 2010 19:11
¿Qué libro estás leyendo ahora?: La verdad (Terry Pratchett)
Último libro leido: El alquimista
Libro preferido: Mort

Re: EL MISTERIOSO CASO DE JANE

Notapor EddieVedder el Jue Ago 26, 2010 15:38

En mitad de la solariega estancia su cuerpo era una masa inmóvil atada al techo. Avancé encima de la alfombra de terciopelo rojo que cubría el suelo para examinar el cadáver con mayor detenimiento. La observé un instante y el dorso de mi mano enguantada en látex se elevó y comenzó a deslizar sobre su cara de piel lívida. Aparté delicadamente la cortina que formaba su lacia melena negra delante de sus orejas y, de repente, como si se tratase de un tesoro que hubiera estado a resguardo esperando el momento idóneo para entregarse a mí, pude ver la perla negra de su pendiente. Era uno de los dos ejemplares que le regalé en su cumpleaños, allá por el lejano noviembre. Entonces recordé la sonrisa que mostraron sus labios al recibir mi regalo, tan tersos y rojos y ahora, sin embargo, apagados y púrpuras.


Si fuera posible crear una compilación de imágenes de la vida de alguien, algo así como la que dicen que pasa delante de tus ojos cuando estás a punto de morir, en las fotos de Jane las velas de cumpleaños, los juguetes o los abrazos podrían contarse con los dedos de las manos. Pero ella sonreía, seguía sonriéndome como si nuestras citas fueran lo único que podía hacerle pensar que seguía siendo una persona y le quedaba algo de dignidad.

Ella jamás me contó que se dedicaba a la prostitución, pero tampoco hacía falta. Su rostro brillante y sonriente dejaba traslucir un hondo cansancio. Sus ropas baratas y zapatos de tacón alto, donde sus dedos quedaban confinados en el charol sin posibilidad de movimiento, le otorgaban unos andares provocativos que contrastaban con la docena de churros de sus manos. Yo tampoco llegué a contarle que yo era policía y supongo que tampoco hacía falta. Ella siempre se mostraba muy segura y confiada conmigo, sabía que esas eran de las pocas horas a la semana en la que podía caminar sin miedo a recibir una paliza.

Guardé ambos pendientes en una bolsita de plástico. Volví a contemplar su torso desnudo. La cuerda había oprimido su cuello causándole la asfixia y desgarros en la piel. Sostuve su cabeza en alto para echar algunas fotografías que luego analizaría en el laboratorio. Me puse en cuclillas mientras revolvía mi caja estéril en busca de unos bastoncillos. Estaban debajo de las cuñas metálicas. Saqué uno y froté uno de sus extremos por sus labios menores y el otro por el vestíbulo vaginal. Luego lo deposité en un bote lleno de formaldehído.

Empezaba a colarse el sol por los cristales del ventanal. No debía quedar demasiado para que llegase el resto de miembros de la científica. Mientras tanto, yo seguiría recogiendo pruebas del suicidio o el asesinato de una mujer de vida corta y triste.
EddieVedder
De la familia
De la familia
 
Mensajes: 93
Registrado: Dom Abr 19, 2009 13:04

Re: EL MISTERIOSO CASO DE JANE

Notapor veerginia el Jue Ago 26, 2010 18:01

Comencé a registar con detalle las habitaciones. Me dirigía hacia la cocina cuando un ruido me sobresaltó, para mi sorpresa eran los dos gatos de Jane, la ventana de la cocina estaba abierta y de algún modo para sobrevivir saltaban al patio de la vecina. Decidí llevármelos a casa con el propósito de encontrar alguna persona decente que pudiera cuidar de ellos.
Mientras Pixie y Dixie correteaban por el salón, entré en una de las habitaciones, un par de fotos adornaban la mesita de noche, me acerqué un poco más para satisfacer mi curiosidad, observé a Jane con un joven de tez morena, ambos sonreían. La segunda foto reflejaba una familia unida, Jane estaba sentada en una butaca mientras que su madre aparecía detrás sujetándole la mano.
A su izquierda un viejo teléfono ocultaba una nota que mostraba una dirección y un número de teléfono, me lo guardé en el bolsillo con la intención de investigar un poco más. Salí al pasillo para dirigirme a la única habitación que me quedaba por revisar, sólo disponía de una pequeña cama y un escritorio con varios cajones, abrí el primer cajón , lo único que encontré fueron papeles amontonados sin ningún orden, facturas de teléfono y varios recibos del banco. Abrí el segundo cajón, un cuaderno marrón con una cinta roja en el lomo se dejaba ver, lo cogí para ver de que se trataba y en aquél momento me di cuenta que tenía en mis manos el diario de Jane.
Abrí con miedo el diario:

Día 27/08/09
"Hoy me ha vuelto a llamar a las dos de la mañana, no se porque esta vez me lo esperaba, siempre tiene esa actitud. Cuando discute con su mujer suele ir a la Taberna "el Loro" y acaba emborrachándose e intentando seducir a alguna jovencita. En el pueblo es sabido por todos que Juan frecuenta prostitutas y que a su mujer no le importa siempre y cuando este cumpla con el deber de traerle el jornal a casa.
Tiene dos hijos, el mayor de ellos tiene 14 años y ya comienza a entender el estilo de vida de su padre, y aunque su madre Matilda se lo niega, sabe que no puede ocultar por mucho más tiempo los rumores que a gritos hacen eco en su familia. Después de la visita de Juan, fui a comprar como de costumbre al supermercado que hay a tres manzanas de mi casa; suele estar muy ordenado y las ofertas son de lo más tentadoras, con los tiempos que corren es mejor apretarse el cinturón. Mientras estaba haciendo la compra ví a Rafa, creo que todavía sigue pensando que trabajo como secretaria en una importante multinacional, me reconforta que todavía piense eso, de momento no estoy dispuesta a contarle la verdad, quizás le llame luego para ir a tomar una copa.”
veerginia
Recién llegad@
Recién llegad@
 
Mensajes: 7
Registrado: Sab Ago 21, 2010 19:11
¿Qué libro estás leyendo ahora?: La verdad (Terry Pratchett)
Último libro leido: El alquimista
Libro preferido: Mort

Re: EL MISTERIOSO CASO DE JANE

Notapor EddieVedder el Jue Ago 26, 2010 20:26

Aquella página del diario de Jane había revelado una jugosa información que no estaba dispuesto a dejar pasar. Saqué mi bloc de notas y apunté a manera de esquema los datos más relevantes que fui encontrando en sucesivas páginas. Me senté en el borde de la cama con el diario entre las manos y mis gafas de miope apoyadas en el puente de la nariz y empecé a hojear el cuaderno de tapas baratas y hojas amarillentas.

Al parecer, Juan se dedicaba a vender zapatos en una vieja tiendecita ubicada a las afueras de la ciudad llamada "Calzados Tulipán" y empleaba los servicios de Jane una o dos veces a la semana, según se lo pidiera el ánimo y le dejara su bolsillo de zapatero. El nombre de Rafa aparece tan solo una vez más, y es en febrero. Creo que al final no se tomó esa copa con él. La última entrada había sido escrita seis días antes de la fecha en la que nos encontrábamos, y he decidido transcribirla al completo:

22/05/2010:

"Me disculpo conmigo misma por llevar tantos días sin abrir este diario, pero unos fuertes dolores de cabeza y vómitos constantes me han mantenido metida en la cama esta última semana. Cuando he logrado recobrar algo de mis añoradas energías de antaño he decidido hacer una visita por aquí. ¡Cuán bien huelen estas páginas con las que he compartido más penas que alegrías!

La última vez que crucé el portal de mi edificio vi a la señora Emilia regando sus plantas, sosteniendo el caldero de agua debajo de la colina que es su espalda, y fue para hacer la compra. Llevo sin trabajar casi quince días, y no por falta de clientes precisamente. Me han agobiado las constantes llamadas de uno de ellos, sobre todo, que ha estado con bastante asiduidad por estas páginas desde que me lancé a escribir...exacto, ese mismo. No terminaba de creerse que estuviera enferma y decía que vendría a mi casa. Le aseguré que llamaría a la policía si si aparecía por aquí. Supongo que pensó que a sus dos hijos y a su esposa no les haría mucho bien una denuncia de una prostituta. Esta noche he quedado con él aquí mismo para ver si lo dejo satisfecho de una vez por todas. Seguro que me araña la espalda el muy...de todos modos dudo que resista más de dos asaltos después de todos los combates que tiene casi cada noche El Loro.

Pero, antes, tengo que arreglarme para ir al médico que me recomendó Felipe hace ya bastante tiempo. Al fin he decidido acudir. Me he tirado toda la santa mañana buscando el dichoso papel con el nombre y la dirección del doctor. Prometo que a partir de ahora volveré a la rutina de alimentar este diario con las apasionantes historias de mi día a día. Es un juramento que hago conmigo misma"

Al leer mi nombre en el último párrafo fue como si el mundo se me cayera encima. Tragué saliva y aparté de un manotazo a uno de sus gatos, que estaba intentando escalar por mi pierna. Me pregunté cuántas veces me habría mencionado en el diario y, lo que era más importante, si en algunas de esas ocasiones había dado algún dato que pudiera identificarme como ese Felipe. No era algo que me hiciera ninguna gracia, ya que aquel texto iba a ser estudiado de manera minuciosa y, aparte de vapulear mi reputación, podría incluso convertirme en sospechoso de asesinato.

Respiré hondo, permitiendo que el aire abarcase la totalidad de mis pulmones antes de dejarlo escapar. Comencé a ordenar mis pensamientos y anoté unas cuantas cosas en el bloc:

-Jude Enferma varios días en casa. Acosada por Juan, el vendedor de zapatos.

-La dirección de la nota que he cogido en el escritorio es de mi médico de cabecera. Iba a ir la tarde del 22 de mayo.

-Había quedado con Juan, el vendedor de zapatos, la noche del 22 de mayo en casa de Jude.


Tenía que conseguir una orden para poder ir a visitar al doctor Yáñez lo antes posible. Sin una orden probablemente se negase a contarme nada. Y luego estaba ese tal Juan. Con ese sí que tenía que hablar. Y hablaríamos largo y tendido.
EddieVedder
De la familia
De la familia
 
Mensajes: 93
Registrado: Dom Abr 19, 2009 13:04


Volver a Relato encadenado

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado

Foro de literatura Foro de RINCÓN DEL ESCRITOR Foro de Relatos Foro de Relato encadenado