¿Por qué es difícil llorar cuando hay hombro que se presta?
¿Cuál es el motivo de tanto rencor?
¿Quiénes son aquellos que lograron hacer de mí alguien hueco, sin alma…?
Cada día suena el despertador y su sonido penetra mi oído, me levanto moribundo en busca de agua que me ayude a despertar. Pero al verme al espejo no me veo… No a mí mismo, no a quién quisiera ver. Jamás he perdido la sombra y mucho antes de encontrar esa respuesta la busqué. Pocas veces he llorado acompañado, con alguien para el cual prestar su hombro sea más una acción de obligación que de deber.
Casi nunca entiendo los motivos por los que todos los fantasmas que me invaden, quieran sacar de mi aquello que nunca antes pudiese yo dar. Y a pesar de que aquellas almas extravagantes quieren conmigo jugar, no me digno a ver… No más allá de lo que puedo creer.
El tiempo, el destino o el azar, me han convertido en lo que hoy soy, un ser hueco, sin corazón, estomago, ni aliento. Alguien a servicio de la Muerte, y enemigo de la fe… que nacido de las cenizas y creando malas raíces en entrañas que mías no son, vive y convive con lo que su soledad puede tolerar.
Escapa, mi juicio, cada vez que pienso y lloro, postrado en el lecho que contará todos y cada uno de los segundos que tiene un día. Una semana. Un mes…
Escapa, de mi comprensión, el motivo por el cual la esencia de mi vida de esfumó, como humo… como simple vapor.
Y a todo ello tan solo puedo reflexionar, pensar… deambular en mi propia agonía, que eterna jura ser, junto a las lluvias que destilan mis pupilas, ardiendo en la venganza y deseando contraer cada una de las espinas de las bellas rosas que se topan en mi camino… ¿Y qué hacer con ellas?
Volverlas a meter en piel, pero en piel ajena… Pues la mía ya está herida.
e.Mey__






